– XIOMARA ALFARO, “LA ALONDRA DE LA CANCION”, UNA DE LAS MEJORES CANTANTES CUBANAS DE TODOS LOS TIEMPOS. VIDEOS / PHOTOS.* XIOMARA ALFARO, “THE SONG LARK”, ONE OF THE BEST CUBAN SINGERS OF ALL TIME. VIDEOS / PHOTOS.

XIOMARA ALFARO, “LA ALONDRA DE LA CANCION”, UNA DE LAS MEJORES CANTANTES CUBANAS DE TODOS LOS TIEMPOS. VIDEOS / PHOTOS.

Xiomara Alfaro, famosa cantante Cubana nació el 11 de mayo de 1930 y fue una soprano coloratura cubana. Su interpretación de “Siboney” del pianista cubano Ernesto Lecuona fue la favorita del compositor, una estrella del panorama musical cubano en la década de los años 1950s y despues en el plano internacional durante muchos años.

Se hizo famosa como cantante de boleros en parte debido a la forma en que los cantaba con su voz de soprano. Fue conocida como ‘El ruiseñor de la canción’ y como ‘La alondra de la canción’.

Alfaro fue considerada una de las cantantes más famosas de la isla de todos los tiempos. Comenzó a cantar de niña en reuniones familiares y eventos comunitarios en su barrio de Marianao. Como era costumbre en ese momento, los jóvenes cantantes que deseaban iniciar una carrera profesional se sumaban a los concursos de talentos que se realizaban en diversas emisoras de radio de La Habana. La joven Xiomara fue la ganadors de uno de esos concursos en Radio Suaritos y se convirtió en una asidua de sus transmisiones. El compositor y pianista Obdulio Morales la escuchó cantar en la radio y quedó tan impresionado con ella que la invitó a formar parte del elenco de su revista musical “Batamú”, que se estrenó en el Teatro Martí en 1951.

XIOMARA ALFARO ESTILO ÚNICO

Marcando su estilo en la canción popular cubana, con su repertorio de boleros en su voz de coloratura soprano de impresionantes agudos, artista contemporánea de Olga Guillot, Celia Cruz, Omara Portuondo e Yma Sumac. Se inició en revistas de música en la década de 1950 y en espectáculos de cabaret, actuó en el Tropicana y realizó numerosos espectáculos en varios países del mundo. Casada con el pianista panameño Rafael Benítez, quien fue su arreglista artístico y director trabajando en la grabación de sus discos.

Tras consagrarse ya como cantante se inició en revistas musicales en los años 50 y espectáculos de cabaret, actuó en el Tropicana y realizó numerosos espectáculos en varios países del mundo, grabó poco más de 28 discos, algunos de ellos con la colaboración de el gran Bebo Valdés o Ernesto Duarte Brito, entre otros. Por su fina voz de soprano, por estos agudos agudos, se le conocio como “El ruiseñor de la Cancion”.

El famoso bolero “Siboney” del reconocido y Gran Maestro Ernesto Lecuona, fue muy popular en su voz, y la interpretación que le gustó al autor, en varias ocasiones expresó. Participó en la película italiana Mambo con Silvana y Vittorio Gassman, dirigida por Robert Rossen en 1954.

XIOMARA ALFARO SALIDA DE CUBA

Con la llegada de la revolución cubana en 1959, a Xiomara no le agradaron estos hechos y, como muchos otros artistas cubanos de su talla, huyó del país en 1960 para no volver jamás. Como era conocida internacionalmente, continuó su carrera sin problemas.

Xiomara realizó una gira por Europa una vez más y tuvo una larga residencia en París. En Londres, le pidieron que cantara en la despedida de soltera de la princesa Margarita y fue invitada de la familia real. Posteriormente, realizó una gira por Sudamérica y Centroamérica donde fue ídolo, y continuó grabando. Aunque tenía una voz extraordinaria y podía haber cantado ópera, prefería la música popular, especialmente los boleros románticos. Su repertorio siempre incluyó lo mejor de los cancioneros latinoamericanos, así como los estándares franceses e italianos. Los críticos siempre señalaron que Alfaro creó un estilo de canto nuevo y original en la música popular que nunca podría ser igualado por otros cantantes.

Fue cantante y bailarina con la compañía de gira Katherine Dunham y actuó en el coro en lugares de Las Vegas como ~ the Flamingo. Su hermana, la fallecida Olympia Alfaro u Omí Sanyá, era sacerdotisa o “apuón” en la comunidad religiosa Lukumí Orisha, interpretando un tipo de música gospel particular para estos seguidores. En los años 70, fue ordenada por su hermana en la fe Oshún. Actuó y grabó música latina y, a menudo, participa en talleres y eventos educativos con su esposo.

La cantante cubana Xiomara Alfaro falleció en Cape Coral, Florida, el 24 de junio del 2018 a la edad de 88 años por insuficiencia respiratoria.

XIOMARA ALFARO, “THE SONG LARK”, ONE OF THE BEST CUBAN SINGERS OF ALL TIME. VIDEOS / PHOTOS.

Xiomara Alfaro, famous Cuban singer was born on May 11, 1930 and was a Cuban coloratura soprano. Her interpretation of “Siboney” by Cuban composer and pianist Ernesto Lecuona was the composer’s favorite, a star of the Cuban music scene in the 1950s and then internationally for many years.

She became famous as a bolero singer in part because of the way she sang them with her soprano voice. She was known as ‘The Nightingale of Song’ and as ‘The Lark of Song’.

Alfaro was considered one of the most famous singers of the island of all time. She began singing as a child at family gatherings and community events in her Marianao neighborhood. As was customary at the time, young singers who wanted to start a professional career would join talent contests held on various radio stations in Havana. Young Xiomara was the winner of one of these contests on Radio Suaritos and became a regular on its broadcasts. The composer and pianist Obdulio Morales heard her sing on the radio and was so impressed with her that he invited her to join the cast of his musical revue “Batamú,” which premiered at the Teatro Martí in 1951.

Xiomara Alfaro was born in Havana, Cuba on May 11, 1930, and was considered one of the most famous singers on the island of all time. She began singing as a child at family gatherings and community events in her Marianao neighborhood. As was customary at the time, young singers wishing to start professional careers would join talent shows to be held on various radio stations in Havana. The young Xiomara was the winner of one of those contests on Radio Suaritos and became a regular on their broadcasts. Composer and pianist Obdulio Morales heard her sing on the radio and was so impressed by her that he invited her to join the cast of her musical magazine “Batamú,” which premiered at the Martí Theater in 1951.

XIOMARA ALFARO UNIQUE STYLE

Scoring her style in the Cuban folk song, with its repertoire of boleros in his voice of coloratura soprano of impressive treble, artist contemporary of Olga Guillot, Celia Cruz, Omara Portuondo, and Yma Sumac. She started in music magazines in the 1950s and cabaret shows, she appeared at the Tropicana and performed numerous shows in various countries of the world. Married Panamanian pianist Rafael Benítez, who was her artistic arranger and conductor working in the recording of their albums.

After being already consecrated as a singer started in musical revues in the 1950s and cabaret shows, performed at the Tropicana, and performed numerous shows in various countries around the world, she recorded a little more than 28 albums, some of them with the collaboration of great Bebo Valdes or Ernesto Duarte Brito, among others. For her fine soprano voice, by these acute highs, she recorded was called “La Alondra de la song” or “The Nightingale of the bail,” knowing is more with this last adjective.


The famous bolero “Siboney” of the renowned and Grand Master Ernesto Lecuona, was very popular in his voice, and the interpretation that he liked the author, on several occasions expressed. He participated in the Italian film Mambo with Silvana and Vittorio Gassman, directed by Robert Rossen in 1954. Recalls that his debut was back in the year 1951, in the musical Revue “Batamú”, presented at the Havana Teatro Martí by the author, composer, and director Obdulio Morales.

XIOMARA ALFARO LEAVE CUBA

With the arrival of the Cuban revolution in 1959, Xiomara did not like these events and, like many other Cuban artists of her stature, she fled the country in 1960 never to return. As she was known internationally, she continued her career smoothly.

Xiomara toured Europe once more and had a long residence in Paris. In London, she was asked to sing at Princess Margaret’s bachelorette party and she was a guest of the royal family. Later, she toured South and Central America where she was an idol, and she continued recording. Although she had an extraordinary voice and could have sung opera, she preferred popular music, especially romantic boleros. Her repertoire always included the best of Latin American songbooks, as well as French and Italian standards. Reviewers always noted that Alfaro created a new and original singing style in popular music that could never be matched by other singers.


She was a singer and dancer with the touring Katherine Dunham troupe and performed in the chorus at Las Vegas venues such as ~the Flamingo. Her sister, the late Olympia Alfaro or Omí Sanyá, was a priestess or “apuón” in the Lukumí Orisha religious community, performing a type of gospel music particular to this following. In the ’70s, she became ordained by her sister in the Oshún faith. She performed and recorded Latin music and often takes part in workshops and educational events with her husband.

Cuban singer Xiomara Alfaro passed away in Cape Coral, Fla. on June 24, 2018, at the age of 88 from respiratory failure.

Agencies/ Chadbourne/ XiomaraAlfaroBio./ Extractos/ Excerpts/ Wiki / Internet Photos/ YouTube/ Arnoldo Varona/ www.TheCubanHistory.com
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– CUBA HOY: NI LOS ‘ORISHAS’ DEL CABILDO LUZ DIVINA SE LIBRAN DEL APAGON. PHOTOS. * CUBA TODAY: NOT EVEN THE ‘ORISHAS’ OF THE LUZ DIVINA COUNCIL ARE SAVED FROM THE BLACKOUT. PHOTOS.

CUBA HOY: NI LOS ‘ORISHAS’ DEL CABILDO LUZ DIVINA SE LIBRAN DEL APAGON. PHOTOS.



Entre la vorágine de rezos y súplicas a veces se logra entender una frase. “Que la cosa mejore”, “que haya comida”.

La casona es amplia y cada habitación contiene efigies de los ‘orishas’ y elementos de su culto. / 14ymedio.


SANCTI SPIRITUS/LA HABANA- “Desde niño aprendí que en las fechas de los santos se debe ir a cumplir. Si se cree bien y si no se cree también”. Este es el único mandamiento de la religión de Maikel, hecha a su medida, como la de cualquier cubano. Joven, devoto de los orishas más potentes y respetuoso de una costumbre que le viene de familia, solo conoce un santuario: el cabildo Luz Divina de Santa Bárbara, en Sancti Spíritus.

En su forma más actual, el cabildo Luz Divina –una casona colonial en pleno barrio de Jesús María– fue fundado en 1952, pero su nombre, ritos y reliquias datan de finales del siglo XIX. Lo crearon esclavos e hijos de esclavos para preservar la tradición religiosa yoruba que nació en los barracones de la región central. Así se practicaba la Regla de Ocha en torno al Valle de los Ingenios y más allá.

Son las seis de la tarde y Maikel entra al cabildo. El ambiente es electrizante. Los tambores, las ofrendas, las imágenes vestidas con colores resplandecientes –rojo para Changó, azul marino para Yemayá, violeta para Babalú– miran a los visitantes desde el altar. Decenas de velas, la única luz en el apagón además de varias lámparas recargables, hacen que una suerte de espejismo reine en la habitación.

La casona es larga y cada habitación contiene efigies de los orishas y elementos de su culto. La “reina” de la casa es, claro, Santa Bárbara, la mártir cristiana a la que los esclavos atribuyeron las características de Changó, el dios rojo y guerrero. Su imagen, espada en mano y pelo muy negro, traída antaño de Barcelona según la tradición, preside el cuarto principal. A sus pies, los santos Cosme y Damián, cristianos sirios del siglo III que representan aquí a los ibeyis, los gemelos sagrados yorubas.

La “reina” de la casa es Santa Bárbara, la mártir cristiana a la que los esclavos atribuyeron las características de Changó. / 14ymedio.

La mezcla –la palabra técnica es sincretismo– domina el lugar. Una estampa de San José junto a una ofrenda de vino al dios africano; una cabeza de Elegguá, con ojos de cauris, cerca de un Cristo en el Huerto de los Olivos; una docena de lázaros, muletas y perros incluidos, de distintas épocas y tamaños. Hay un cuarto dedicado a los vasos de espiritismo y las fotos de los difuntos. Nadie es inmune al vértigo de cada estancia y todos, en mayor o menor grado, parecen estar en trance.

Es una ciudad pequeña y todo el mundo se conoce. Después de varios saludos, Maikel se sitúa no lejos de una mujer que murmura su plegaria acostada en el suelo, junto a los pies de la gente. “No la pisotean de milagro”, dice, ubicándose junto a una madre y su hijo. El niño ha venido al lugar cojeando. Está inválido desde los primeros meses de edad y la mujer suele acompañarlo al cabildo en busca de mejoría y protección.

La gente comenta su historia y pide respeto para ambos. “El niño no camina, se arrastra, por su problema en los pies”, le explica una de las feligresas a Maikel. “Están los dos tiraditos en el piso. Es una escena muy fuerte”. San Lázaro, que celebró su fiesta este 17 de diciembre, es el patrono de los enfermos.

“Yo vengo por Yemayá, por Obatalá, por Ochún y por Babalú”, enumera otro de los fieles. “Son los santos más conocidos y todo el mundo viene a cumplirles”. Cumplir, además de la plegaria, es traer una ofrenda, generalmente vino, comida y dinero. Frente a Santa Bárbara, el piso está lleno de monedas, entre la cera derretida y los paños de los santos.

“Por muy mala que esté la cosa, nadie se atrevería a robar en el cabildo”, advierte Maikel

A veces, entre la vorágine de rezos y súplicas se logra entender una frase. “Que la cosa mejore”, “que haya comida”, “que mi marido se sane”. En ocasiones, a alguien se le monta el santo y se le da espacio. Para los santeros, esa posesión es uno de los momentos más trascendentales de sus vidas como creyentes.

Al final de la casa hay un patio y, en el centro, una ceiba, árbol sagrado de la santería que representa la conexión entre un mundo y el otro. Cerca de él, una adivina tira sus cartas de tarot; otra realiza una consulta. Maikel cumple con la tradición de darle tres vueltas al tronco, un gesto que supone el fin de la pequeña peregrinación al cabildo Luz Divina.

En cada cuarto, dos o tres guardianes vestidos de blanco y con collares mantienen el orden. Son los “ahijados” del jefe del cabildo. La cofradía, cuyo nombre oficial es Ilé Changó, sigue un estricto código de comportamiento desde los años 50 y vela por su cumplimiento. Algunas de las medidas son en extremo arcaicas, pero los espirituanos las respetan.

La entrada a la casona está prohibida a la mujer menstruante o a una pareja que haya tenido relaciones el día de su ofrenda; una embarazada tiene que purificarse 40 días después del parto –la antigua cuarentena de la ley judía– antes de traspasar el umbral; no se puede estar borracho en el santuario. Hace 70 años tampoco podían entrar al lugar las personas homosexuales.

Se considera que todas las normas son flexibles, excepto la prohibición de tocar las imágenes o comportarse incorrectamente, explica Maikel. Tampoco se pueden tocar las reliquias ni los “fundamentos” –las prendas y objetos más santos para los yorubas–, que están allí desde el siglo XIX: el pilón y el altar de Changó, el cuarto de Ma Sixta, una de las fundadoras, o la ceiba del patio.

Frente a Santa Bárbara, el piso está lleno de monedas, entre la cera derretida y los paños de los santos. / 14ymedio.


Fuera de la casona hay todo tipo de puestos de venta. Venden velas y cintas del color del santo. La costumbre es vieja y también de origen católico. En el Cobre, por ejemplo, se venden cintas azules –el color canónico de la Virgen María– de 25 centímetros: es el tamaño de la pequeña imagen venerada como Patrona de Cuba, sin contar el pedestal y la corona.

Casi todo el mundo viene en motos eléctricas. Junto a la puerta, un hombre de aspecto servicial asegura que se dedica a cuidar los vehículos. Por un precio, claro.

“Este año no ha sido tan ferviente como otros”, valora Maikel, analizando el ambiente. Diciembre es el mes más activo del cabildo –el día 4 se celebra a Santa Bárbara y el 17 a San Lázaro–, y ni siquiera hubo más actividad que en otros momentos. “Antes había más conga y los tambores estaban todo el día sonando: ta-ta ta-ta-ta”, dice, marcando con las palmas la clave del guaguancó.

“Se sentía la carga de energía que había aquí o que la gente le ponía al lugar. Por la noche el ambiente se caldeaba, la fiesta se ponía ‘caliente’ y empezaba a llegar todo el mundo”. Ahora, el día lluvioso y sin corriente es un mal presagio para santeros, paleros, católicos, espiritistas y ateos. “¿Con los apagones, quién va a venir?”.

Pero Maikel es un hombre práctico. La noche está cayendo y no olvida que, a pesar de los orishas, está en Jesús María. “Y Jesús María es un barrio malo”, advierte, poniéndose el casco y encendiendo su motorina. “El que se meta aquí de noche tiene que estar loco. No lo salva ni Changó”.

CUBA TODAY: NOT EVEN THE ‘ORISHAS’ OF THE LUZ DIVINA COUNCIL ARE SAVED FROM THE BLACKOUT. PHOTOS.

CUBA TODAY: NOT EVEN THE ‘ORISHAS’ OF THE LUZ DIVINA COUNCIL ARE SAVED FROM THE BLACKOUT. PHOTOS.

Amid the whirlwind of prayers and supplications, sometimes a phrase can be understood. “May things get better,” “may there be food.”

SANCTI SPIRITUS/HAVANA– “Since I was a child, I learned that on the dates of the saints, one must go to fulfill. If you believe, fine, and if you don’t, fine, too.” This is the only commandment of Maikel’s religion, made to measure for him, like that of any Cuban. Young, devoted to the most powerful orishas and respectful of a custom that runs in his family, he only knows one sanctuary: the Luz Divina cabildo in Santa Bárbara, in Sancti Spíritus.

In its most current form, the Luz Divina cabildo – a colonial house in the heart of the Jesús María neighborhood – was founded in 1952, but its name, rites and relics date back to the end of the 19th century. It was created by slaves and children of slaves to preserve the Yoruba religious tradition that was born in the barracks of the central region. This is how the Regla de Ocha was practiced around the Valle de los Ingenios and beyond.

It is six in the afternoon and Maikel enters the cabildo. The atmosphere is electrifying. The drums, the offerings, the images dressed in bright colours – red for Changó, navy blue for Yemayá, violet for Babalú – look down at the visitors from the altar. Dozens of candles, the only light in the blackout besides several rechargeable lamps, make a sort of mirage reign in the room.

The house is long and each room contains effigies of the orishas and elements of their cult. The “queen” of the house is, of course, Saint Barbara, the Christian martyr to whom the slaves attributed the characteristics of Changó, the red and warrior god. Her image, sword in hand and very black hair, brought long ago from Barcelona according to tradition, presides over the main room. At her feet, Saints Cosme and Damián, Syrian Christians from the 3rd century who represent the ibeyis, the sacred Yoruba twins.

(READ MORE IN THE SPANISH SECTION ABOVE)

Agencies/ 14yMedio/ Miguel Garcia/ Juan Izquierdo/ SanctiSpiritus/ La Habana/ Extractos/ Excerpts/ Internet Photos/ Arnoldo Varona.

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– CUBA HOY: ANTE LA TERRIBLE CRISIS QUE SUFRE EL PAIS, LOS OBISPOS CUBANOS OPTAN POR EL SILENCIO. PHOTOS. * TODAY CUBA: FACED WITH THE TERRIBLE CRISIS SUFFERED BY THE COUNTRY, THE CUBAN BISHOPS CHOOSE SILENCE. PHOTOS.

De izquierda a derecha: los obispos Juan Gabriel Díaz, Juan García, Dionisio García, Marcos Pirán y Arturo González, actual presidente de la Conferencia. / Arzobispado de Santiago de Cuba.

ANTE LA TERRIBLE CRISIS QUE SUFRE EL PAIS, LOS OBISPOS CUBANOS OPTAN POR EL SILENCIO. PHOTOS.


La jerarquía católica ha perdido la autoridad moral que tuvo antes de la Revolución y en los años siguientes.


LA HABANA– El mensaje de Navidad publicado este jueves por la Conferencia Episcopal cubana da la medida de cuánto ha bajado el tono a la hora de interpelar al Gobierno. Autoridad moral indiscutible en épocas pasadas, bastión de libertad expresiva en un país que se sumergió progresivamente en la censura, la Iglesia católica solo se atreve a aludir ahora –con extrema timidez– a las “difíciles realidades” de Cuba.

La alegoría y los largos circunloquios, además de no dirigirse nunca de forma directa a las autoridades, marcan cada mensaje de los obispos cubanos desde las protestas del 11 de julio de 2021. Este jueves, el texto apenas se atrevió a lamentar las “demasiadas” dificultades y a advertir que la Iglesia solo puede brindar un “servicio”: rezar, además impulsar “iniciativas caritativas y solidarias”.

No enfrentar al Gobierno –que podría complicar o suspender la entrada de ayudas y dinero para la Iglesia, quitar al clero sus licencias de importación de ciertos insumos, su asignación de materiales y combustible, o entorpecer el desarrollo de las celebraciones públicas– parece ser el manual de conducta de la jerarquía católica en la Isla. El tono de cautela que define cada comunicación y la docilidad de algunos altos cargos eclesiásticos, como el secretario de la Conferencia, Ariel Suárez, a la hora de encontrarse con funcionarios del Partido Comunista, lo demuestran.

La diferencia es notable si se compara un mensaje como el de este jueves con, por ejemplo, el mensaje de Navidad del arzobispo de Santiago de Cuba, Enrique Pérez Serantes, el 24 de diciembre de 1958. Este prelado, nacido en España en 1883, fue quien protegió a Fidel Castro después del asalto al cuartel Moncada y veló por que su vida y derechos fueran respetados.


Pérez Serantes, guiado por otro sacerdote, durante el Congreso Nacional Católico de 1959, al que asistió Castro. / Ernesto Fernández/On Cuba.

“En esta provincia de Oriente venimos soportando los horrores de una guerra civil hace ya largo tiempo, sin que, al parecer, se hayan enterado debidamente nuestros hermanos en gran parte del territorio nacional, pese a ser Oriente la tercera parte de la población de Cuba”, afirmaba el mensaje de Pérez Serantes. “No quiera nadie seguir divirtiéndose despreocupadamente, mientras millones de cubanos se retuercen y gimen en angustias de intenso dolor y de miseria”.

El obispo, que criticó sin tapujos a Fulgencio Batista, fue luego uno de los más fieros opositores del régimen revolucionario. Lo acompañaban en la Conferencia Episcopal otros prelados no menos “incómodos” para las nuevas autoridades, como Evelio Díaz, Eduardo Boza Masvidal –detenido y desterrado en 1961– o Adolfo Rodríguez.

Ante los primeros pasos del régimen de Castro, Pérez Serantes y sus compañeros comprendieron rápidamente la dirección que tomaría el país e intentaron alertar sobre la pérdida de los valores democráticos y el desmantelamiento de la sociedad libre.

Hubo choques y polémicas en todos los grandes temas de la época: la reforma agraria, la nacionalización de la enseñanza, la confiscación de bienes y propiedades, y el viraje comunista de la Revolución, que hizo que los obispos multiplicaran sus diatribas contra Castro. Las circulares y cartas pastorales de la época, con títulos tan sugestivos como “Roma o Moscú”, “Ni traidores ni parias” o “Problemas del momento”, fueron compiladas durante el Período Especial en La voz de la Iglesia en Cuba. 100 documentos episcopales, editado en México y distribuido en las parroquias cubanas.

Una frase de Pérez Serantes encapsula el ambiente de los 60 en las iglesias: “Con el comunismo, nada, absolutamente nada”. Todavía entonces la Conferencia Episcopal –que se identificaba con “la Revolución que tanto ha costado”– pedía al Gobierno el diálogo y no la imposición de una ideología.

El Gobierno no se quedó de brazos cruzados. En noviembre de 1960, en la carta Vivamos en paz, los obispos lamentaban la “falta de urbanidad” de algunos grupos revolucionarios, que irrumpían a gritar consignas en los templos si algún sacerdote leía una circular contra el comunismo.

Para 1961, y pese a las protestas dirigidas a las instituciones gubernamentales y al propio Castro, los obispos eran considerados –en palabras de Pérez Serantes– como “pastores de los conjurados contra el pueblo” y protectores de los “agentes de la contrarrevolución y del pillaje”. Esta carta abierta es el último documento episcopal que recoge La voz de la Iglesia en Cuba hasta 1969.

Hostigado por la Seguridad del Estado y sin medios que publicaran sus cartas, Pérez Serantes había muerto el año anterior.

En los años 70 comenzó a llegar una nueva generación de obispos –mentores, en su mayoría, de los que hoy ocupan el cargo–, que cambió la tónica con el ya todopoderoso Gobierno personal de Castro. Las reglas del juego habían cambiado definitivamente y los nuevos prelados habían comprendido, siendo curas, lo lejos a lo que estaba dispuesta a llegar la policía política.

El cardenal Jaime Ortega presidiendo el sepelio de Oswaldo Payá junto a otros altos dignatarios de la Iglesia en La Habana. / EFE.

El mensaje de la Navidad en 1969 –muy similar en tono al publicado este jueves– es una muestra de recelo ante el discurso libre. Se pedía una “mejor comprensión entre las generaciones diferentes y entre los distintos modos de pensar”. Eso fue todo.

Acomodados ya al silencio a la hora de tratar asuntos políticos, los obispos sólo se refirieron al país en 1973, con una condena –No al terrorismo– al atentado contra el llamado Avión de Barbados. En aquel momento, el papa Pablo VI también envió sus condolencias a las familias de las víctimas.

En 1978 apoyaron el Diálogo con la Comunidad Cubana en el Exterior, una iniciativa del Gobierno para atraer a aquellos que habían huido de la Revolución y que estuvieran dispuestos a volver a la Isla. En aquel momento, los obispos aprovecharon para pedir a Castro la liberación de los presos políticos y una mejoría de la situación de los excarcelados, que habían sido marginados de la sociedad aun cuando hubiera cumplido su condena.

Una nota privada del arzobispo de Santiago –en ese momento, Pedro Meurice, no menos combativo que su antecesor y maestro– recomendaba en 1980 a los sacerdotes y religiosas apoyar a las familias que decidieran emigrar por el puerto de Mariel.

En la búsqueda de un “clima”, no exento de tensiones ni dificultades, transcurrió todo el Período Especial.


Desde 1990, y en particular desde mediados de esa década –con el nombramiento como cardenal del arzobispo habanero, Jaime Ortega–, la tónica de las relaciones consolidó su naturaleza diplomática. En la búsqueda de un “clima”, no exento de tensiones ni dificultades, transcurrió todo el Período Especial.

En 1989, Castro dijo a Prensa Latina que estaba dispuesto a recibir a Juan Pablo II, un papa que se honraba –siempre en términos “humildes”– de haber hecho de su pontificado una guerra a muerte contra el comunismo de su Polonia natal y de la Unión Soviética.

La prueba de fuego de la Conferencia Episcopal fue, en las últimas décadas, el fusilamiento de Arnaldo Ochoa y otros tres militares. Para ese momento, Ortega era quien llevaba la voz cantante y podía hablar a título personal. Su condena de la pena de muerte fue total e incómoda.


Solicitada a finales de los 80, la visita de Juan Pablo II a Cuba tuvo que esperar una década. / Arzobispado de Santiago de Cuba.

Volverían a la carga en 1992, a propósito de la irrupción de las Brigadas de Respuesta Rápida en las celebraciones litúrgicas en las que participaban opositores. El amor todo lo espera, la gran carta pastoral de la época, en 1993, fue también la última crítica a la estructura general del país. Acusados de llamar a un “baño de sangre”, la carta les valió “una fuerte dosis de agresividad” en Granma, lamentaron.

Con ese “clima”, la tan ansiada visita del Papa tuvo que esperar casi diez años, hasta 1998.

“¿Qué hacer entonces? ¿Alzar nuestras voces? ¿Serán escuchadas?”, preguntaban los obispos cubanos en los años 80. Su respuesta: no guardar silencio. Relativamente inmune –por su carácter internacional– a un ataque a gran escala por parte del régimen, la Conferencia Episcopal actuaba con aplomo y se sabía dueña de una voz. Ahora, callar es sobrevivir.

Agencies/ 14yMedio/ Juan Izquierdo/ La Habana, Cuba/ Internet Photos/ Arnoldo Varona.

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