EL REGIMEN exhibe a un Raúl Castro incapaz de leer en público en medio de rumores sobre su muerte. * THE REGIME displays a Raúl Castro unable to read in public, amidst rumors of his death. PHOTOS.

Raúl Castro entre los participantes en el acto conmemorativo. Estudios Revolución.

EL REGIMEN exhibe a un Raúl Castro incapaz de leer en público en medio de rumores sobre su muerte.


El nonagenario exdictador rinde homenaje a los militares muertos en la operación de EEUU para capturar a Maduro.


LA HABANA- El régimen cubano exhibió el sábado al nonagenario exdictador Raúl Castro durante un acto por el aniversario número 65 de la Dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior (MININT), en medio de rumores sobre su muerte. Pese a que el sucesor de Fidel Castro no fue capaz de leer en público su mensaje de felicitación para los integrantes del cuerpo de seguridad, su aparición sirvió al castrismo para alardear de que el general de Ejército vive.


El mensaje firmado por Raúl Castro fue leído por el ministro del Interior, General de Cuerpo de Ejército Lázaro Alberto Álvarez Casas.

“En el 65 aniversario de la fundación de la Dirección de Seguridad Personal, y en el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, reciban mi felicitación y el más sincero agradecimiento por el trabajo desde el inicio de la Revolución e incluso antes, cuando apenas se gestaba la lucha en las montañas de la Sierra Maestra”, dice el texto, citado por el portal oficial Cubadebate.

Asimismo, rindió tributo a los 32 militares cubanos que murieron durante la operación de Estados Unidos para capturar al exdictador venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.


Según Cubadebate, Raúl Castro afirmó que esos cubanos cayeron cumpliendo su deber, a pesar de que tanto el régimen de Cuba como Maduro negaron durante años que hubiera presencia de militares de la Isla en Venezuela o en el anillo de seguridad del exdirigente chavista.

“Que la sangre que derramaron no sea olvidada jamás, y que su ejemplo se convierta en la guía a seguir en el trabajo diario de esta dirección”, subrayó el exdictador cubano de 95 años, que fue imputado por la Justicia de EEUU el 20 de mayo, por el derribo de dos avionetas de la organización del exilio Hermanos al Rescate, en el que murieron tres cubanoamericanos y un cubano con residencia legal en ese país.


Al abordar la profunda crisis que atraviesa Cuba, donde la población padece un deterioro sostenido de las condiciones de vida, responsabilizó a “la hostilidad del Gobierno de Estados Unidos, que continúa empeñado en desaparecer el ejemplo que es Cuba para el mundo”.

La Televisión cubana transmitió un momento del acto, durante el cual un declamador recitó unas décimas con las que aludió a los rumores que circularon dentro y fuera de Cuba durante la última semana, señalando que el hermano menor de Fidel Castro se encontraba en un estado de salud crítico e incluso que había fallecido.

“(…) Quiera el imperio o no quiera, va a seguir estando vivo”, afirmó el declamador, en tono triunfalista y con un gesto de guapería. De inmediato, los presentes, Raúl Castro incluido, se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir.


El fragmento, que fue difundido en Facebook por el creador de contenidos Mag Jorge Castro, muestra al teniente coronel del MININT Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto y guardaespaldas de Raúl Castro, al borde de las lágrimas y con los labios temblorosos por la emoción al escuchar los versos.

Agencies/ DDC/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/Arnoldo Varona
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Emir Mesa Corona, el general que protege a Raúl Castro de los atentados y de los rumores sobre su salud. Perfil. * * Emir Mesa Corona, the general who protects Raúl Castro from assassination attempts and rumors about his health. A profile. PHOTOS.

Emir Mesa Corona, the general who protects Raúl Castro from assassination attempts and rumors about his health. A profile.

Emir Mesa Corona, el general que protege a Raúl Castro de los atentados y de los rumores sobre su salud. Perfil. El encargado de la seguridad de la cúpula cubana aparece en compañía del ex jefe del Estado.


LA HABANA– Emir Mesa Corona lleva casi tres décadas apareciendo a pocos metros del poder en Cuba, pero hasta ahora su nombre apenas decía algo fuera de los círculos del Ministerio del Interior. No tiene biografía oficial conocida, se desconoce dónde y cuándo nació y ni siquiera está claro en qué momento alcanzó el generalato. Sin embargo, este fin de semana salió parcialmente de las sombras. Con grado de general de brigada, fue presentado como jefe de la Dirección de Seguridad Personal, uno de los órganos más opacos y sensibles del aparato cubano.



La reaparición de Raúl Castro en la ceremonia tuvo además un valor añadido. Durante los días anteriores habían circulado rumores sobre su muerte y sobre un supuesto grave deterioro de salud, después de que Diario de las Américas publicara que el general, de 95 años, habría sufrido un accidente cerebrovascular y se encontraba asistido con equipos de soporte vital. La información, atribuida a fuentes no identificadas, se propagó rápidamente por medios y redes sociales, mientras el Gobierno cubano guardaba silencio. Su presencia en el acto, entre aplausos y rodeado precisamente por los hombres encargados de protegerlo, terminó desmintiendo al menos las versiones sobre su fallecimiento. Como si Seguridad Personal hubiera tenido que salvar al menor de los Castro no solo de atentados y amenazas, sino también, esta vez, de los rumores sobre su propia muerte.

Fue Mesa Corona quien entregó este sábado al general de ejército un reconocimiento por su condición, junto a Fidel, de “jefe fundador” de Seguridad Personal durante el acto por los 65 años de esa estructura. También pronunció las palabras centrales de una ceremonia en la que estuvieron Miguel Díaz-Canel y buena parte de la plana mayor política y militar.

La aparición permite además poner rostro y nombre a un militar cuya carrera se puede rastrear documentalmente al menos hasta 1998.

Su discurso dejó entrever la naturaleza de un organismo que va bastante más allá de poner escoltas alrededor de los dirigentes. Mesa Corona habló de coordinación con las Fuerzas Armadas, la Contrainteligencia Militar y otras estructuras del Ministerio del Interior, insistió en la necesidad de anticipar amenazas y planteó abiertamente qué ocurriría ante un intento de “secuestrar o asesinar” a alguno de los principales dirigentes del país.

La aparición permite además poner rostro y nombre a un militar cuya carrera se puede rastrear documentalmente al menos hasta 1998. En febrero de aquel año, el diario Granma lo identificó como capitán y “jefe de Unidad de la Casa Militar”, cuando participó en la recepción de las cartas credenciales de la entonces embajadora de Bolivia. La Casa Militar forma parte precisamente del dispositivo asociado a la atención y protección de la máxima dirigencia.

Quince años después había dado un salto considerable. Durante el ejercicio militar Bastión 2013, Raúl Castro visitó el Puesto de Dirección del Órgano de la Seguridad y el Orden Interior. Allí fue el entonces coronel Emir Mesa Corona, presentado como “segundo jefe de Dirección del Ministerio del Interior”, quien informó al gobernante sobre el desarrollo de las operaciones.



Ese dato permite suponer que Mesa Corona ingresó en el Ministerio del Interior, como muy tarde, a principios de los años 90.

En febrero de 2018 seguía teniendo el grado de coronel. Ese año, el Consejo de Estado le concedió la Medalla Eliseo Reyes de Segunda Clase junto a otros altos oficiales, entre ellos Ramón Romero Curbelo, hoy una de las figuras de mayor peso dentro del aparato cubano de inteligencia. El acuerdo justificaba la condecoración por una trayectoria de entre más de 25 y más de 30 años dentro del Ministerio del Interior y por el cumplimiento de “importantes misiones y tareas” relacionadas con la seguridad del Estado y el orden interior.

Ese dato permite suponer que Mesa Corona ingresó en el Ministerio del Interior, como muy tarde, a principios de los años 90, aunque no existe información pública que precise la fecha.





Para mayo de 2023 ya era general y su posición resulta mucho menos ambigua. Una publicación oficial del Ministerio de Seguridad Pública de Vietnam lo incluyó en una delegación cubana encabezada por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, y lo identificó como jefe o comandante del organismo encargado de la protección de altos dirigentes.

La delegación incluía también al responsable de logística del Interior, a la jefa de Relaciones Internacionales y al director del Cimeq, el hospital reservado tradicionalmente para la élite gobernante. El viaje permite establecer que Mesa Corona ocupaba una responsabilidad equivalente a la jefatura de Seguridad Personal al menos desde 2023, aunque no es pública la resolución mediante la cual fue nombrado.

Es posible que el nieto de Raúl encabezara durante un período la estructura, que posteriormente fuera sustituido por Mesa Corona o que su verdadera responsabilidad haya sido siempre la escolta directa de su abuelo y no la jefatura de todo el aparato.

Un año después reapareció en una reunión de seguridad celebrada en Managua con Nikolái Pátrushev, entonces secretario del Consejo de Seguridad ruso y uno de los hombres más poderosos del aparato de seguridad de Moscú. Junto al ministro Álvarez Casas viajaron los generales de brigada Mesa Corona y Ramón Romero Curbelo. El encuentro reunió además a altos funcionarios de Nicaragua, Venezuela y Bolivia.



Su cargo actual introduce, sin embargo, una incógnita. Varios medios dieron por hecho que quien había asumido la Dirección General de Seguridad Personal en 2016 era Raúl Guillermo Rodríguez Castro, El Cangrejo, nieto y guardaespaldas de Raúl Castro. La información inicial provenía de Juan Juan Almeida y señalaba que Rodríguez Castro había sustituido al general Humberto Francis Pardo.

Francis Pardo sí está ampliamente documentado como antiguo jefe del organismo. Granma lo identificaba todavía como jefe de Seguridad Personal en 2013 y, cuando murió en 2021, el propio Díaz-Canel recordó que había dirigido aquella “tropa de leales” durante 30 de sus 56 años en el Ministerio del Interior.

El papel exacto de El Cangrejo resulta ahora menos claro. Este mismo año ha vuelto a ser descrito como responsable de la seguridad personal de su abuelo y ha adquirido una visibilidad política inédita, pero no se conoce que ocupe formalmente cargo alguno en el Gobierno, el Partido o las Fuerzas Armadas. La identificación oficial de Mesa Corona como jefe de la Dirección de Seguridad Personal obliga, por tanto, a matizar la versión que durante una década atribuyó ese puesto a Rodríguez Castro. Es posible que el nieto de Raúl encabezara durante un período la estructura, que posteriormente fuera sustituido por Mesa Corona o que su verdadera responsabilidad haya sido siempre la escolta directa de su abuelo y no la jefatura orgánica de todo el aparato.



En una estructura concebida para mantener a salvo a quienes rigen los destinos de Cuba, la discreción constituye parte del oficio.

Mesa Corona tampoco parece limitarse a proteger físicamente a Díaz-Canel y los Castro. En su discurso de este sábado rindió especial homenaje a los 32 militares cubanos muertos en Venezuela y pidió que su ejemplo guiara el trabajo diario de Seguridad Personal. La presencia de familiares de los fallecidos en el acto refuerza las certezas sobre el vínculo entre esa Dirección y el dispositivo cubano desplegado alrededor de la cúpula venezolana.

Es mucho lo que sigue sin saberse. No hay fecha de nacimiento conocida, currículo académico, datos familiares ni una relación pública de sus destinos. Tampoco se sabe cuándo exactamente fue ascendido a general de brigada ni cuándo recibió la jefatura que hoy ejerce.



La escasez de información no es accidental. En una estructura concebida para mantener a salvo a quienes rigen los destinos de Cuba, la discreción constituye parte del oficio. Mesa Corona ha pasado casi 30 años ascendiendo dentro de ese mundo sin convertirse en una figura pública. Ahora, cuando el régimen vuelve a hablar abiertamente de atentados, secuestros y enemigos externos, el hombre encargado de cuidar las espaldas de la cúpula ha salido, al menos por unos minutos, a colocarse bajo los reflectores.



Agencies/ 14yMedio/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
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PADRE ALBERTO REYES a la Virgen de la Caridad del Cobre: «En medio de tanta represión, ayúdanos a conservar el valor de decir la verdad» * FATHER ALBERTO REYES to Our Lady of Charity of El Cobre: ​​”Amidst so much repression, help us preserve the courage to speak the truth.” PHOTOS.

Padre Alberto Reyes a la Virgen de la Caridad del Cobre: «En medio de tanta represión, ayúdanos a conservar el valor de decir la verdad»

Con motivo de la cercana fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre, el sacerdote Alberto Reyes Pías publicó este sábado en Facebook la entrega número 173 de su columna semanal «He estado pensando», titulada «He estado pensando en qué país pedirle a la Virgen», un texto estructurado como oración en el que recorre las grandes heridas de la Cuba actual y pide a la patrona que sostenga al pueblo en medio de la crisis.


El párroco de la iglesia de Esmeralda, en Camagüey, abre su reflexión reconociendo el lugar que ocupa la Virgen en la identidad nacional: «En el corazón de la mayoría de los cubanos, estén dentro o fuera de la isla, hay un sitio para la Virgen de la Caridad del Cobre, aquella cuya imagen llegó flotando a nuestras costas, aquella que al elegir su nombre para nosotros, nos ofreció una identidad como nación: ser hijos de la Caridad».


Desde esa premisa, Reyes Pías construye una súplica que atraviesa las realidades que azotan a la isla: escasez y pobreza, indiferencia institucional, violencia creciente, represión, deterioro educativo, emigración masiva, desintegración familiar, confusión moral e incertidumbre sobre el futuro del país.


El pasaje más directo políticamente interpela al régimen sin nombrarlo: «En medio de tanta represión, ayúdanos a conservar el valor de decir la verdad, de no hacer el juego a los que nos oprimen, de mostrar en todos los modos pacíficos posibles nuestra sed de libertad y nuestro deseo de ser dueños de nuestro presente y de nuestro futuro».

Sobre la crisis migratoria, que dejó en Cuba un saldo negativo de 245.264 personas en 2025, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el sacerdote pide: «En medio de tanta emigración y separación familiar, ayúdanos para que nuestras familias distanciadas y rotas puedan encontrar el modo de volver a unirse».

La columna llega cuando la represión del régimen alcanza cifras récord. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos registró 1,949 acciones represivas en el primer semestre de 2026, mientras Prisoners Defenders contabilizó 1,327 presos políticos al cierre de julio, entre ellos menores de edad.

La entrega 173 se inscribe en una secuencia sostenida de columnas críticas que el sacerdote publica desde 2020. La semana anterior, en la entrega 172, Reyes había definido a quienes reprimen en Cuba como personas «incapaces de pensar por sí mismas», apoyándose en el pensamiento del teólogo Dietrich Bonhoeffer. A mediados de agosto, en la entrega 170, dirigió un mensaje directo a militares y agentes del Estado advirtiéndoles que «a un pueblo no se le puede encadenar para siempre». Y el 31 de julio, en la entrega 168, sostuvo que el grito del pueblo cubano «no es asistencial, es de cambio radical, es de fin de las cadenas».


Esa voz sostenida tiene un costo. En enero de 2026, la Seguridad del Estado citó a Reyes Pías junto al sacerdote Castor José Álvarez Devesa y les levantó un acta de advertencia bajo amenaza de procesamiento judicial por sus críticas públicas. A pesar de esa presión, el párroco no ha interrumpido su columna ni moderado su tono.

La reflexión de este sábado llega en los días previos a la festividad litúrgica del 8 de septiembre, fecha en que la Iglesia Católica celebra a la Virgen de la Caridad del Cobre.

Reyes Pías cierra su oración con una imagen de esperanza que contrasta con el presente que describe a lo largo del texto: «ayúdanos a confiar en que, cuando pase este tiempo de sombras y sufrimientos, vendrá sobre esta tierra un tiempo de primavera y de luz, un tiempo de más risas y menos lágrimas, un tiempo de más abundancia y menos precariedad, un tiempo de más justicia y menos miedo, un tiempo donde podamos vivir paz, en libertad y en verdad».

Agencies/ CiberCuba/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
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