
¿Quién manda realmente en Cuba? Así estaría leyendo Washington la estructura de poder del régimen.
WASHINGTON- ¿Quién ejerce realmente el poder en Cuba? Para la administración de Donald Trump, la respuesta iría más allá de Miguel Díaz-Canel y apuntaría a una estructura mucho más compleja, en la que la familia Castro, las Fuerzas Armadas y la burocracia del Partido Comunista de Cuba (PCC) conservarían cuotas decisivas de influencia.
Un reporte de Bloomberg publicado este sábado, basado en fuentes familiarizadas con la estrategia de Washington hacia la isla, asegura que funcionarios estadounidenses consideran que Díaz-Canel está condicionado por la familia Castro y que el poder se encuentra disperso entre miembros de ese entorno y altos oficiales militares.
Esta lectura resulta clave para entender la actual estrategia de la administración Trump, que estaría priorizando la presión económica para debilitar las fuentes de financiamiento del régimen y generar fisuras internas, mientras una eventual intervención militar pasa, por ahora, a un segundo plano.
Una estructura de poder más compleja
Según Bloomberg, funcionarios estadounidenses han encontrado dificultades para gestionar las tensiones entre las diferentes facciones que conforman la élite gobernante cubana. Entre ellas figuran la familia Castro, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), la burocracia del PCC y descendientes de otras figuras históricas de la revolución.
La situación sería considerablemente más compleja que la encontrada por Washington en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro en enero. En el caso cubano, Estados Unidos no identificaría un único centro de poder cuya salida permita reorganizar rápidamente el escenario político.
Ese diagnóstico también ayudaría a explicar por qué Washington ha concentrado parte de su ofensiva en las estructuras económicas vinculadas a los militares.
En mayo, Estados Unidos sancionó a GAESA, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las FAR y con amplia presencia en sectores estratégicos de la economía, incluido el turismo.
En julio, las medidas se ampliaron al Ministerio de Turismo y otras entidades estatales, como parte de una estrategia destinada a cortar el flujo de recursos hacia la élite gobernante y abrir espacio para negociaciones y fracturas internas.
Rubio advierte que el cambio requerirá tiempo
El secretario de Estado, Marco Rubio, encargado por Trump de liderar la política hacia Cuba, también ha ofrecido señales sobre cómo Washington contempla los tiempos de una eventual transformación política.
En un podcast publicado esta semana, Rubio expresó su confianza en que Cuba esté en un camino irreversible hacia un futuro diferente antes de que termine la actual administración, en enero de 2029.
El jefe de la diplomacia estadounidense advirtió, sin embargo, que desmontar una estructura construida durante casi siete décadas no ocurrirá de inmediato.
La incógnita para Washington no sería únicamente cómo aumentar la presión sobre La Habana, sino qué ocurriría si esa presión termina fracturando el sistema.
Bloomberg señala que Estados Unidos tampoco tendría identificado un liderazgo opositor consensuado capaz de asumir rápidamente las riendas de una transición política en Cuba.

Agencies/ CiberCuba/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.
