MANUEL MARRERO cierra filas con ‘El Cangrejo’ y reivindica el mandato de Raúl Castro. * MANUEL MARRERO closes ranks with ‘El Cangrejo’ and champions Raúl Castro’s tenure.. PHOTOS.

‘El Cangrejo’, entre Díaz-Canel y su abuelo Raúl Castro. Ernesto Mastrascusa EFE

MANUEL MARRERO cierra filas con ‘El Cangrejo’ y reivindica el mandato de Raúl Castro

El primer ministro defiende la negociación secreta con EEUU y presenta las críticas contra el emisario del general como un intento de dividir a la cúpula del régimen.



LA HABANA- El primer ministro del régimen cubano, Manuel Marrero, salió este viernes a reforzar el discurso oficial sobre las conversaciones entre La Habana y Washington, en un mensaje que, sin mencionar directamente a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, “El Cangrejo”, respalda la versión ofrecida por el aparato ideológico del Partido Comunista y cierra filas en torno a quien ha sido identificado como el interlocutor designado por la cúpula del poder para esos contactos.


En una publicación en la red social X, Marrero afirmó que las conversaciones con representantes del Gobierno de Estados Unidos se desarrollan “en correspondencia con la consistente política de la revolución” y aseguró que el liderazgo cubano no responderá a “campañas especulativas” debido a la sensibilidad del proceso.

El primer ministro sostuvo además que “el equipo de trabajo conformado para esta responsabilidad estratégica cuenta con la confianza, el apoyo y el mandato del general de Ejército y del primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República”.

Añadió que “los asesinatos de reputación, las manipulaciones y los llamados a la desunión y la fractura responden a un plan bien diseñado para generar incertidumbre y desconfianza”.


Las declaraciones llegan un día después de que el vicejefe del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC, Elier Ramírez Cañedo, confirmara que Rodríguez Castro actúa como “interlocutor del lado cubano por decisión de la máxima dirección del país”, en respuesta a la polémica generada tras las revelaciones sobre el papel desempeñado por el nieto de Raúl Castro en los contactos con Washington.

Aunque Marrero evitó mencionar a “El Cangrejo”, reprodujo casi literalmente los argumentos utilizados por Ramírez Cañedo para desacreditar las críticas surgidas tanto desde el exilio como entre simpatizantes del propio régimen, al denunciar supuestas campañas de “manipulación”, “asesinatos de reputación” y llamados a la división interna.


El mensaje del primer ministro también resulta significativo porque subraya que el grupo negociador actúa por mandato del “general de Ejército”, una formulación que vuelve a situar a Raúl Castro como la máxima autoridad política del país, pese a no ocupar cargos en el Gobierno ni en el Partido Comunista más allá de su condición de histórico del régimen.

La defensa institucional de Rodríguez Castro se produce después de que sus recientes apariciones públicas provocaran una inusual ola de críticas dentro de sectores afines al castrismo. El historiador Fabio Fernández señaló que el problema no era una supuesta operación mediática, sino que “el nietísimo y su accionar son síntomas de la enfermedad que nos corroe”. En términos similares se expresó el cantautor Israel Rojas, quien lamentó que “nadie antes se había atrevido a tanto” y calificó la situación de “indigna” e “indecorosa”.


La controversia estalló tras la publicación por USA Today de un amplio perfil sobre Rodríguez Castro, en el que el propio nieto de Raúl Castro describió su acceso cotidiano a informes clasificados del Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Relaciones Exteriores, documentos que asegura comentar diariamente con su abuelo.

El diario estadounidense también mostró el elevado nivel de vida de Rodríguez Castro, quien aparece utilizando artículos de lujo y viajando con frecuencia al extranjero. Aunque admitió disfrutar de privilegios vedados para la mayoría de los cubanos, atribuyó ese estilo de vida a regalos de amigos y admiradores adinerados.

Lejos de cuestionar la existencia de un negociador sin cargo oficial ni responsabilidad institucional, la reacción de la dirigencia castrista ha consistido en reivindicar su papel y denunciar una supuesta campaña para fracturar a la cúpula del régimen. Con el pronunciamiento de Marrero, el Gobierno eleva ese respaldo al máximo nivel del Consejo de Ministros y refuerza la narrativa de que las negociaciones con Washington responden directamente a decisiones adoptadas por Raúl Castro y la dirección histórica del régimen.



Agencies/ DDC/ Internet Photos/ CUBA(HOY)/ Arnoldo Varona
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