History of CubaEL DIRECTOR DE LA CIA se reúne en La Habana con su contraparte cubana. PHOTOS. * CIA DIRECTOR Meets with Cuban Counterpart in Havana. PHOTOS.

John Ratcliffe, director de la CIA (izda.) con funcionarios del Ministerio del Interior cubano, entre ellos el general Ramón Romero Curbelo, jefe de inteligencia, este jueves en La Habana. / X/@CIA

EL DIRECTOR DE LA CIA se reúne en La Habana con su contraparte cubana. PHOTOS.

La visita incluyó reuniones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y asesor de seguridad, así como con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, informó la CIA. El régimen asegura que le demostró a la agencia que “Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE UU”.


LA HABANA– La Habana se adelantó este jueves a Washington y reveló la visita a Cuba del director de la CIA, John Ratcliffe, en una declaración inusual que intenta fijar desde el primer momento la lectura política del encuentro. Según el comunicado oficial, el viaje fue solicitado por el Gobierno de Estados Unidos y aprobado por la “Dirección de la Revolución”, una fórmula reservada para decisiones tomadas al más alto nivel del poder cubano. Por su parte la agencia de EE UU confirmó poco después que la visita incluyó reuniones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y asesor de seguridad, así como con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas.


La nota del régimen cubano, fechada en La Habana el 14 de mayo de 2026, asegura que Ratcliffe encabezó una delegación estadounidense recibida por su contraparte del Ministerio del Interior. El encuentro, añade el texto, tuvo lugar “en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales” y buscó “contribuir al diálogo político entre ambas naciones”.

La visita del jefe de la agencia de inteligencia estadounidense no había sido anunciada por ninguna de las dos partes. Ese silencio contrasta con la rapidez de La Habana. El régimen no solo confirmó la presencia de Ratcliffe en la Isla, sino que presentó la reunión como una validación de sus tesis tradicionales: que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE UU, que no patrocina el terrorismo y que no alberga bases militares o de inteligencia extranjeras.

El texto niega la existencia de “bases militares o de inteligencia extranjera” en territorio cubano.

“Los elementos aportados por la parte cubana y los intercambios sostenidos con la delegación estadounidense permitieron demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE UU”, afirma el comunicado. El texto no dice que Cuba expuso su posición, sino que la reunión permitió “demostrar” esa posición. Es decir, La Habana intenta convertir un encuentro reservado de inteligencia en una pieza política contra su inclusión en la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo.

El documento insiste además en que la Isla “no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas” y que nunca ha apoyado “ninguna actividad hostil contra EE UU”. También niega la existencia de “bases militares o de inteligencia extranjera” en territorio cubano, una formulación que parece dirigida a responder señalamientos de Washington sobre la posible presencia de actores como Rusia y China en la Isla.

La referencia al Ministerio del Interior también es significativa. No se trató, al menos según la versión cubana, de una reunión con la Cancillería ni con organismos encargados de comercio, cooperación o ayuda humanitaria. El Interior es el centro del aparato de seguridad, inteligencia y control interno del país. Si Ratcliffe fue recibido por esa estructura, el contenido del encuentro difícilmente puede reducirse a cortesías diplomáticas.

La declaración también habla del interés de ambas partes en desarrollar la cooperación bilateral entre “órganos de aplicación y cumplimiento de la ley”, en función de la seguridad de ambos países y de la región. Esa fórmula puede abarcar asuntos tan distintos como terrorismo, narcotráfico, migración irregular, fugitivos, ciberseguridad, crimen organizado o actividades de terceros países en el Caribe. Pero el texto no ofrece detalles.

Pocas horas después, la CIA informó en un comunicado de que Ratcliffe viajó a la capital cubana para sostener conversaciones directas con autoridades del Ministerio del Interior y responsables de los servicios de inteligencia de la Isla.

RESUMEN DE LA REUNION

Durante la reunión se abordaron asuntos relacionados con la cooperación en materia de inteligencia, la seguridad regional y la situación económica de Cuba, en un contexto de persistentes tensiones entre Washington y La Habana, según la nota.

La versión estadounidense indica que el director de la CIA transmitió el mensaje de que Estados Unidos está dispuesto a explorar un diálogo más amplio sobre temas económicos y de seguridad, aunque condicionado a “cambios fundamentales” por parte del Gobierno cubano.

La noticia apareció después de varias horas de especulación en redes sociales y medios independientes sobre el aterrizaje en La Habana de un avión oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La aeronave, identificada como misión especial SAM554, había despegado de la Base Andrews, en Maryland, y aterrizó en el Aeropuerto Internacional José Martí antes de continuar hacia Florida.

El vuelo llamó de inmediato la atención porque este tipo de aeronaves suele usarse para trasladar altos funcionarios estadounidenses, delegaciones oficiales o personal de seguridad nacional. La ruta, el origen en Andrews y la escala en La Habana alimentaron todo tipo de hipótesis: desde contactos diplomáticos sobre ayuda humanitaria hasta una misión técnica vinculada a migración o seguridad.



Antes de conocerse la declaración cubana, el hecho era ya extraordinario. Los vuelos oficiales estadounidenses de ese nivel hacia Cuba son muy poco frecuentes desde el deshielo iniciado durante la Administración de Barack Obama y posteriormente revertido por Donald Trump. La presencia de un avión militar estadounidense en La Habana, en medio de tensiones políticas, sanciones y una grave crisis económica en la Isla, bastaba para disparar las alarmas.

En 2015, en pleno deshielo entre La Habana y Washington, el entonces director de la CIA, John Brennan, viajó discretamente a Cuba y se reunió con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro.

Un antecedente cercano ayuda a medir el alcance de la visita. En 2015, en pleno deshielo entre La Habana y Washington, el entonces director de la CIA, John Brennan, viajó discretamente a Cuba y se reunió con Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro y figura clave del aparato de seguridad cubano, según reveló tres años después The New Yorker.

Aquel encuentro, celebrado tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas, buscaba explorar una mayor cooperación de inteligencia en temas como narcotráfico y terrorismo, aunque las gestiones no llegaron a consolidarse. La diferencia ahora es notable: mientras aquella misión se conoció años después, La Habana ha decidido revelar de inmediato la visita de Ratcliffe.

El comunicado del Gobierno cubano despejó una incógnita, pero abrió otras más importantes. Ahora se sabe, por la versión de La Habana, que la visita estuvo encabezada por el director de la CIA. Lo que se ignora es qué vino a buscar Washington, qué pidió Cuba, qué compromisos se discutieron ni si el viaje guarda relación con los recientes mensajes sobre ayuda humanitaria, cooperación de seguridad, revisión de la designación de Cuba como país patrocinador del terrorismo o si se habló de entregar a prófugos de la Justicia estadounidense que residen en la Isla bajo la protección del régimen.

La forma en que La Habana decidió comunicar el encuentro sugiere que el régimen quiso adelantarse a cualquier versión estadounidense y colocar su propia narrativa en el terreno público. No presentó la visita como una concesión a Washington, sino como una oportunidad para defenderse de las acusaciones más graves que pesan sobre el país.





CIA DIRECTOR Meets with Cuban Counterpart in Havana. PHOTOS.

The visit included meetings with Raúl Guillermo Rodríguez Castro—Raúl Castro’s grandson and a security advisor—as well as with Interior Minister Lázaro Álvarez Casas, the CIA reported. The regime asserts that it demonstrated to the agency that “Cuba does not pose a threat to U.S. national security.”


HAVANA—Havana preempted Washington this Thursday by revealing the visit to Cuba of CIA Director John Ratcliffe in an unusual statement that seeks to frame the political narrative of the meeting from the very outset. According to the official communiqué, the trip was requested by the U.S. government and approved by the “Leadership of the Revolution”—a designation reserved for decisions made at the highest echelons of Cuban power. For its part, the U.S. agency confirmed shortly thereafter that the visit included meetings with Raúl Guillermo Rodríguez Castro—Raúl Castro’s grandson and a security advisor—as well as with Interior Minister Lázaro Álvarez Casas.


The statement from the Cuban regime, dated in Havana on May 14, 2026, asserts that Ratcliffe led a U.S. delegation that was received by his counterpart at the Ministry of the Interior. The meeting, the text adds, took place “within a context characterized by the complexity of bilateral relations” and sought “to contribute to political dialogue between the two nations.”

The visit by the head of the U.S. intelligence agency had not been announced by either party. This silence stands in contrast to the swiftness of Havana. The regime not only confirmed Ratcliffe’s presence on the island but also presented the meeting as a validation of its long-standing assertions: that Cuba poses no threat to U.S. national security, that it does not sponsor terrorism, and that it does not host foreign military or intelligence bases. The text denies the existence of “foreign military or intelligence bases” on Cuban territory.

“The evidence presented by the Cuban side, along with the exchanges held with the U.S. delegation, served to categorically demonstrate that Cuba does not pose a threat to U.S. national security,” the statement asserts. The text does not merely state that Cuba presented its position, but rather that the meeting served to “demonstrate” that position. In other words, Havana is attempting to transform a confidential intelligence gathering into a political tool to counter its inclusion on the U.S. list of State Sponsors of Terrorism.

Furthermore, the document insists that the Island “does not harbor, support, finance, or permit terrorist or extremist organizations,” and that it has never supported “any hostile activity against the U.S.” It also denies the existence of “foreign military or intelligence bases” on Cuban territory—a phrasing that appears aimed at addressing Washington’s allegations regarding the potential presence of actors such as Russia and China on the Island.

The reference to the Ministry of the Interior is also significant. At least according to the Cuban account, this was not a meeting with the Foreign Ministry, nor with agencies responsible for trade, cooperation, or humanitarian aid. The Ministry of the Interior lies at the very heart of the country’s security, intelligence, and internal control apparatus. If Ratcliffe was received by this specific structure, the substance of the meeting can hardly be reduced to mere diplomatic pleasantries.

The statement also notes both parties’ interest in fostering bilateral cooperation between “law enforcement agencies” for the benefit of the security of both nations and the wider region. This broad formulation could encompass issues as diverse as terrorism, drug trafficking, irregular migration, fugitives, cybersecurity, organized crime, or the activities of third-party nations within the Caribbean. However, the text offers no specific details.

A few hours later, the CIA issued a statement confirming that Ratcliffe had traveled to the Cuban capital to hold direct talks with officials from the Ministry of the Interior and senior figures within the Island’s intelligence services.



Agencies/ 14Ymedio/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona.
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.

TheCubanHistory.com Comments

comments