
LAS POPULARES “VICTROLAS/VITROLAS” EN CUBA. UNA EPOCA DORADA DE LA MUSICA CUBANA. PHOTOS.
Las vitrolas en Cuba no son muy comunes hoy en día, pero siguen siendo un símbolo histórico de la música cubana y una atracción turística en algunos lugares, como en centros turísticos o como piezas de museo.
Históricamente, estuvieron asociadas con la época de los cabarets y la música popular, donde eran una parte fundamental del entretenimiento. Artistas icónicos como Beny Moré, Celia Cruz y Rolando Laserie tuvieron sus grabaciones reproducidas en vitrolas, y colecciones de música de esa era a menudo llevan el nombre de “Idolos de la Victrola Cubana”.
Las vitrolas evocan una época dorada de la música cubana, especialmente los ritmos bailables y los cabarets que eran populares antes de la Revolución de 1959.
COMIENZA LAS VICTROLAS…
Alrededor de 1905, la R.C.A. Victor, (discográfica fundada en 1901 y que actualmente está fusionada con Sony Music Entertainment) comenzó a experimentar la idea de hacer más aceptables los gramófonos, de hacerlos parecer más una pieza de mobiliario en lugar de una pieza de maquinaria. La solución fue cambiar de lugar la trompeta amplificadora y plegarla dentro de un gabinete alto, con tapa en la parte superior y puertas en el frente, que además de ocultar la trompeta, servían como un crudo control de volumen. La idea fue rápidamente patentada y llamada “victrola”.

Aunque algunos le llamaban vitrola, sin C, lo que era un error porque la palabra procedía de la R.C.A. Víctor, no es ésta la razón fundamental de esta publicación, sino su presencia indiscutible en nuestros recuerdos y su importancia como promotor de muchos de nuestros mejores cantantes. que a ella debieron su popularidad.
vitrola
Este término se convertiría popularmente en genérico para referirse a cualquier tipo de gramófono y de cualquier marca. Pero en esta publicación nos referiremos específicamente a las que proliferaban en muchos bares y cafeterías de nuestra isla y que funcionaban al introducir una moneda de cinco centavos – un medio -en la ranura que existía al efecto, y al presionar después la tecla junto al nombre del número musical, se podía disfrutar, para el deleite de todos, la música seleccionada.
En inglés, al menos hace más de cincuenta años, era: “juke box”. ¿Algunos recuerdan la canción de los Cinco Latinos? De “juke”, establecimiento pequeño, donde se tomaba refrescos o bebidas alcohólicas, en cafeterías, en bares, y se escuchaba la música de esa caja reproductora “box”.
Pronto se extendió el invento por los establecimientos comerciales y ya en la década de los años 40, y tal vez desde finales de la precedente, desempeñó un importante papel en la difusión y comercialización de la música popular. Prodigaba, a toda hora, la guaracha de moda o el bolero más quejumbroso. Ya en 1954 había unas 10.000 victrolas en la Isla, y en 1959 el doble de esa cifra (20.000), aunque sus operadores tenían declaradas solo 8 000 a fin de burlar los derechos de autores e intérpretes.
Lo cierto es que la victrola constituyó un símbolo de cultura popular y una de sus más significativas vías de expresión. Para tener una idea de su relevancia, baste con decir que dichos artefactos obraron como decisivos voceros de la música popular, manifestación que posee un peso gigantesco dentro del espectro cultural cubano.
Y ENTONCES LLEGARON…
Durante un tiempo los cantantes cubanos, fichados por los representantes de casas disqueras norteamericanas, debieron ir a grabar a Nueva York o New Jersey, hasta que la “Víctor” empezó a enviar equipos de grabadores dos veces al año. Esa casa disquera pierde su hegemonía alrededor de 1950, cuando firmas cubanas empezaron a hacerle una competencia de peso. Las victrolas también demandaban nuestra música y muchos emprendedores no se demoraron en producirla.
Ya en 1944 había surgido el sello cubano “Panart”, que diez años después producía medio millón de discos anuales y exportaba el 20 por ciento de estos. En 1952 se funda el sello “Puchito”, y a partir del año siguiente la casa disquera “Montilla Internacional” logra un amplio catálogo de zarzuelas cubanas. Surgen también los sellos “Gema”, de los hermanos Álvarez Guedes, y “Rosell Récord”, de Rosendo Rosell, y, entre otros más “Discuba”, “Kubaney”, “Velvet” y “Maipe”. Todas cubanas.
A través de sus grabaciones, estas casas disqueras lograron éxitos indiscutible que hoy son gloria de nuestra música como: “Amor fugaz” (Benny Moré), “Los aretes de la luna” (Vicentico Valdés), “Imágenes” (Frank Domínguez), “En la imaginación” y “Deja que siga solo” (Marta Valdés), o “Son cosas que pasan” (Ela O’Farrill).
Muchos son los artistas que logran una popularidad arrolladora en corto tiempo, como Blanca Rosa Gil, que alternaba en el Ali Bar con estrellas como Benny Moré, René Cabell y Fernando Álvarez. Lo mismo ocurrió con Ñico Membiela, prácticamente desconocido, pese a sus años en la música, y que se convirtió en un suceso victrolero sin precedentes. Todos se hicieron popularísimos gracias a la victrola.
Si hay un tipo de música que podemos relacionar sin dudas a la victrola es el bolero. El llamado “bolero de victrola” era el que se escuchaba en bodegas, bodegones e incluso en bares de mala muerte junto a una cerveza, ya fuese celebrando un nuevo amor o sufriendo un desengaño… pero siempre con música.
Mientras que las victrolas clásicas terminaron oxidadas y destruidas por el tiempo o la indolencia, muchos de los boleros que estas máquinas amplificaron han llegado hasta nuestros días.
El desarrollo tecnológico de los equipos reproductores de música ha hecho que el modo de escucharla haya cambiado mucho, también han cambiado las estéticas, los estilos de vida, las modas, los giros del lenguaje y nuestras propias vidas. Hoy cada cual, de forma individual, escucha la música que quiere y la lleva consigo a donde vaya, pero la victrola tenía el encanto de que hacía posible que compartiéramos socialmente, en grupo, una misma melodía.

THE POPULAR “VICTROLAS/VITROLAS” IN CUBA. A GOLDEN AGE OF CUBAN MUSIC. PHOTOS.
Victrolas in Cuba are not very common today, but they remain a historical symbol of Cuban music and a tourist attraction in some places, such as resorts or as museum pieces.
Historically, they were associated with the era of cabarets and popular music, where they were a fundamental part of entertainment. Iconic artists such as Beny Moré, Celia Cruz, and Rolando Laserie had their recordings played on vitrolas, and music collections from that era are often named “Idols of the Cuban Victrola.”
Victrolas evoke a golden age of Cuban music, especially the dance rhythms and cabarets that were popular before the 1959 Revolution.
THE BEGINNING OF VICTROLAS…
Around 1905, the RCA Victor (a record label founded in 1901 and now part of Sony Music Entertainment) began experimenting with making gramophones more palatable, making them resemble a piece of furniture rather than a piece of machinery. The solution was to relocate the amplifier horn and enclose it within a tall cabinet, with a lid on top and doors on the front. These doors, in addition to concealing the horn, served as a rudimentary volume control. The idea was quickly patented and dubbed the “Victrola.”
Although some incorrectly called it a “Victrola” (without the “c”), as the word originated with RCA Victor, this is not the primary reason for this publication. Rather, it is the gramophone’s undeniable presence in our memories and its importance in promoting many of our greatest singers, who owed their popularity to it.
This term would later become a generic term for any type of gramophone, regardless of brand. But in this publication, we will refer specifically to the jukeboxes that proliferated in many bars and cafes on our island. They worked by inserting a five-cent coin—a half-cent piece—into the designated slot, and then pressing the key next to the song title. To everyone’s delight, the selected music could then be enjoyed.
In English, at least more than fifty years ago, it was called a “jukebox.” Does anyone remember the song by Los Cinco Latinos? “Jukebox” refers to a small establishment where one could have soft drinks or alcoholic beverages, in cafes or bars, and listen to the music from that jukebox.
The invention soon spread to commercial establishments, and by the 1940s, and perhaps even from the end of the previous decade, it played an important role in the dissemination and commercialization of popular music. It played, at all hours, the latest guaracha or the most plaintive bolero. By 1954, there were approximately 10,000 Victrolas on the island, and by 1959 that number had doubled to 20,000, although operators only declared 8,000 in order to evade copyright laws.
The truth is that the Victrola became a symbol of popular culture and one of its most significant forms of expression. To grasp its importance, it suffices to say that these devices served as crucial mouthpieces for popular music, a genre with immense weight within the Cuban cultural landscape.

Agencies/ Wiki/ Memorias Cubanas/ Derubín Jácome/ Internet Photos/ YouTube/ Arnoldo Varona/ www.TheCubanHistory.com
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.

