
Personas en una calle de La Habana durante un apagón. Diario de Cuba
LA CAPITAL DE CUBA APAGADA, mientras el Gobierno anuncia inversiones chinas en la industria del níquel. PHOTOS.
En medio de apagones de hasta 24 horas en la capital, el Gobierno promociona la modernización de una planta de níquel en Moa con tecnología china y los cubanos reaccionan indignados.
LA HABANA- La crisis eléctrica en La Habana volvió a agravarse esta semana con apagones que han afectado a la capital durante las 24 horas del día, mientras las autoridades intentan justificar la incapacidad del sistema electroenergético nacional (SEN) para responder a la demanda.
El periodista oficialista Bernardo Espinosa confirmó en redes sociales que este jueves se produjo una “desconexión voluntaria” de varios circuitos y bloques de la capital “para estabilizar la frecuencia y proteger la red nacional”. Según explicó, el Despacho Nacional de Carga activó protocolos de emergencia ante el evento.
La Empresa Eléctrica de La Habana reconoció en Facebook que el día anterior la ciudad permaneció con interrupciones del servicio durante toda la jornada. La entidad informó que la máxima afectación alcanzó los 361 megawatts a las 8:00 de la noche, de los cuales 110 MW correspondieron a “emergencia”.
Además, admitió que “no fue posible restablecer el servicio por déficit” y que al cierre de la nota oficial todavía permanecían apagados dos bloques equivalentes a 80 MW, sin horario claro de recuperación.
La empresa reiteró que las afectaciones “por contingencia energética” continuarán “sin horario previsto”, dependiendo de la disponibilidad del SEN, una fórmula cada vez más frecuente en la narrativa oficial para justificar apagones prolongados e impredecibles.
COMENTARIOS DEL PUEBLO CUBANO
Sin embargo, en los comentarios de la publicación, numerosos usuarios expresaron frustración y descreimiento ante las explicaciones oficiales.
“Ni con 70 barcos de petróleo, ni con 1.000 parques fotovoltaicos, ni con nada, esta porquería mejora”, escribió Adrian Ferreira. “Todos los días es estresante lo que uno vive, a oscuras, pasando trabajo para cocinar la cáscara de comida que uno puede resolver, dormir con calor, mosquitos”.
Otro usuario, Vladimir Manso, cuestionó las cifras de déficit ofrecidas por la empresa estatal: “Lo que no acabo de entender es el déficit. Si los seis bloques viven y mueren apagados día y noche, ¿por qué hay déficit? No se puede tener déficit cuando no se gasta la electricidad”.
Las críticas se producen en un momento especialmente delicado para el Gobierno, mientras la crisis energética se extiende incluso a La Habana, tradicionalmente menos afectada por los apagones que las provincias del interior, y con protestas ciudadanas frecuentes.

Modernización en Moa mientras faltan electricidad y combustible.
En paralelo al deterioro del servicio eléctrico, medios oficiales anunciaron con entusiasmo la modernización de la Empresa de Níquel Comandante Ernesto Che Guevara, en Moa, Holguín, mediante el montaje de un nuevo sedimentador de tecnología china.
Según publicó la edición digital de la emisora oficial Radio Angulo, el equipo será incorporado a la unidad de lixiviación y lavado de la planta con el objetivo de optimizar el procesamiento del mineral y aumentar la eficiencia operativa.
El director general de la fábrica, Alexander Garcés, presentó la inversión como una pieza “vital” para el desarrollo de una de las industrias estratégicas del país. La modernización forma parte de un programa más amplio de cooperación con China para sostener la producción de níquel, uno de los principales rubros de exportación del régimen.
Sin embargo, la noticia desató una avalancha de críticas en redes sociales, donde muchos cubanos cuestionaron que se destinen recursos a la industria minera mientras persiste el colapso de las termoeléctricas y la población pasa días enteros sin corriente.
“¿Con qué corriente trabaja esa empresa?”, preguntó Naiky Martínez Arostica.
Robert Restel cuestionó el destino de los ingresos generados por el níquel y el cobalto: “¿Dónde meten los millones de la venta de níquel y cobalto, una de las dos minas más grandes de América Latina?”.
Samira Martínez también criticó las prioridades del Gobierno: “¿Y por qué no modernizan las termoeléctricas para que las personas tengan corriente, agua y mejor calidad de vida? Es frustrante esta noticia”.
En términos similares se pronunció Bárbara García Gutiérrez: “Tener a un pueblo con 22 y hasta 26 horas sin corriente verdaderamente es un crimen. Y cuando digo el pueblo, no a los dirigentes; pues esos no padecen de apagones”.
Otros usuarios apuntaron directamente al interés económico detrás de la inversión. “Para sacar bastante plata, eso sí les interesa modernizar”, escribió Yosdan Charchabal.
Mientras, otros usuarios ironizaron sobre la ausencia de inversiones visibles en las termoeléctricas de Matanzas y Holguín, dos de las instalaciones más deterioradas y problemáticas del país: “¿Y la Felton para cuándo? ¿Y la Guiteras para cuándo?”.
La reacción refleja el creciente malestar de una población que percibe cómo el régimen prioriza sectores destinados a generar divisas, como el níquel, el turismo o las exportaciones, mientras posterga inversiones urgentes en servicios básicos que afectan directamente la vida cotidiana de millones de cubanos.
En un país donde la electricidad se ha convertido en un lujo intermitente, los anuncios de nuevas inversiones industriales son recibidos cada vez más como una provocación que como una señal de progreso.

Agencies/ DDC/ Internet Photos/ CUBA (HOY)/ Arnoldo Varona.
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.











