EL PASEO DEL PRADO en la Habana, para los Habaneros solo “EL PRADO”. PHOTOS. * THE PASEO DEL PRADO in Havana, for Habaneros only “EL PRADO”. PHOTOS.

Paseo del Prado es una calle y paseo marítimo en La Habana, Cuba, cerca de la ubicación de la antigua muralla de la ciudad y de la división entre Centro Habana y La Habana Vieja. Técnicamente, el Paseo del Prado incluye toda la longitud del Paseo Martí aproximadamente desde el Malecón hasta la Calle Máximo Gómez,[a] la Fuente de la India. El paseo ha tenido varios nombres; pasó a llamarse Paseo de Martí en 1898 con la independencia de la isla de España. A pesar de las referencias históricas, los habaneros simplemente lo llaman “El Prado”.

El Paseo del Prado es una calle de las calles más antiguas de La Habana. Corre de norte a sur desde el Malecón (una avenida de seis carriles que bordea la costa) hasta el Parque de la Fuente de la India.

El Paseo del Prado está cerca de la antigua muralla de la ciudad y de la división entre Centro Habana y La Habana Vieja. Técnicamente, el Paseo del Prado comprende todo el recorrido del Paseo Martí aproximadamente desde el Malecón hasta la Calle Máximo Gómez, hasta la Fuente de la India. El paseo ha tenido varios nombres, pasó a llamarse Paseo de Martí en 1898 con la independencia de la isla de España. A pesar de las referencias históricas, los habaneros lo llaman simplemente “El Prado”.

PRIMER BOULEVARD DE ESTILO EUROPEO EN LA HABANA

La construcción del primer bulevar de estilo europeo en La Habana, la primera calle de este tipo fuera de las murallas de la ciudad, fue propuesta por Don Felipe Fons de Viela y Ondeano en 1770, y el trabajo se completó a mediados de la década de 1830 durante el mandato del Capitán- General (español: Capitanía General de Cuba) Miguel Tacón y Rosique (1834–1838) [b] quien también fue responsable del Paseo de Tacón, la Plaza del Vapor y el Teatro Tacón.

En 1925, el arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier rediseñó el Paseo del Prado, lo bordeó con árboles, esculturas de bronce de leones, paredes de piedra de coral y bancos de mármol. Los leones de bronce se agregaron en 1928. Los Leones fueron encargados por el presidente Gerardo Machado. Fueron escritos por el escultor francés Jean Puiforcat y el maestro lanzador cubano Juan Comas Masique, quien usó el metal de los cañones fuera de servicio para forjar los leones.

A lo largo del bulevar se encuentran importantes edificios como el Gran Teatro de La Habana, hoteles (entre ellos el Hotel Sevilla), cines como el Fausto, teatros y casonas que imitan los estilos de Madrid, París y Viena. El Prado fue la primera calle pavimentada de La Habana. Cuando se construyó El Capitolio en 1929, se eliminó esa sección del paseo marítimo.

En la esquina de la calle Cárcel se ubicaba la concesionaria de autos Packard & Cunnigham, y en 1940 la cadena de radio RHC-Cadena Azul estableció sus estudios en el Prado.

ARQUITECTURA DEL PAISAJE DE “EL PRADO”.

Jean-Claude Nicolas Forestier, arquitecto paisajista francés, fue el arquitecto de El Prado, se había mudado a La Habana desde Francia durante cinco años para colaborar con arquitectos y arquitectos paisajistas en varios proyectos en toda la ciudad, incluido el diseño de los jardines para el Capitolio. . Trabajó en el plan maestro de la ciudad con el objetivo de crear un equilibrio armónico entre las formas clásicas y el paisaje tropical de La Habana.


Abrazó y conectó la red de carreteras de la ciudad mientras acentuaba los hitos prominentes a través de una serie de parques, avenidas, “paseos” y bulevares que, 50 años después, demostraron ser un contraste directo con el Plan Piloto de La Habana de Josep Lluis Sert, que fue influenciado por el CIAM. principios de planificación del Movimiento Moderno. La influencia de Nicolás Forestier ha dejado su huella en La Habana; muchas de sus ideas se vieron truncadas por la Gran Depresión de 1929.

DETERIORO

El Paseo del Prado había sustituido al primer paseo de la Ciudad de La Alameda de Paula que fue construido hacia 1776 por Antonio Fernández Trevejo. En la década de 1950, las familias se trasladaban del Prado a Miramar y otras partes de la ciudad como el Vedado y Siboney. Después de la revolución de 1959, las calles del Prado y muchos de sus edificios, como la mayoría de los edificios de La Habana, se deterioraron físicamente hasta el punto de que muchos colapsaron y permanecen hasta el día de hoy en estado de ruina.

AQUELLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA, ESTAN CONDENADOS A REPETIRLA.

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THE PASEO DEL PRADO IN HAVANA, FOR HABANEROS ONLY “EL PRADO”. PHOTOS.

Paseo del Prado is a street and promenade in Havana, Cuba, near the location of the old wall of the city and the division between Center Havana and Havana Vieja. Technically, the Paseo del Prado includes the entire length of the Martí Paseo approximately from the Malecon to Máximo Gómez Street, [a] the source of India. The walk has had several names; It was called Martí Paseo in 1898 with the independence of the island of Spain. Despite the historical references, Havanans simply call it “El Prado.”

The Paseo del Prado is a street in the oldest streets in Havana. Run from north to south from the Malecon (a six -lane avenue that borders the coast) to the Park of La Fuente de la India. The Paseo del Prado is near the old wall of the city and the division between Centro Habana and Havana Vieja. Technically, the Paseo del Prado includes the entire journey of the Martí promenade from the Malecon to Máximo Gómez Street, to the source of India. The promenade has had several names, it was called Martí Paseo in 1898 with the independence of the island of Spain. Despite historical references, Havana simply call it “El Prado.”

Agencies/ Wiki/ ElPradoHist./ Extractos/ Excerpts/ Internet Photos/ YouTube/ Arnoldo Varona/ www.TheCubanHistory.com
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.

NUESTROS FAMOSOS COCTELES y BARES de mi Bella Ciudad Capital, La Habana. PHOTOS. * OUR FAMOUS COCKTAILS and BARES of my Beautiful Capital City, Havana. PHOTOS.

QUIEN NO HABRA OIDO HABLAR de algunos de nuestros eternos y jamas olvidados Tragos y Bares famosos de mi bella ciudad capital. Unos que estuvieron vigente en época famosa y otros que han sido renovado para ser iman para los turistas que nos visitan.

Desde el Bar ‘Vista al Golfo’ comencemos con el coctel Nacional y el Sloppy Joe con su “Cuba Libre” (que dejo su nombre abandonado hace ya mas de 60 años en nuestra querida republica-AV); en la Habana esta tambien la siempre recordada ‘Bodeguita del Medio’ y el ‘Floridita’ con el Mojito y el Daiquirí, que es de imaginar. El no menos conocido y visitado “Dos Hermanos” ofreciendo el trago conocido como el “Havana Special”. .. es una sorpresa todavia constatar la vigencia de ese trago que algunos llaman el ‘Manhattan cubano’, y que suponiamos olvidado ya en la preferencia y el paladar de los bebedores, aunque se reitera en la carta-menú de muchos bares no estatales actualmente.

Una mezcla cuya invención se atribuye a Constantino Ribalaigua, barman catalán radicado en la capital cubana, que se inspiró en una línea de transporte de pasajeros y mercancías que hacía el recorrido Nueva York-Cayo Hueso-La Habana-Nueva York.

Desde la Gran Manzana (NY), el tren demoraba dos días en llegar a Cayo Hueso, donde un servicio de ferry-boats, en una travesía de diez horas, transportaba los vagones hasta La Habana. Esa ruta se conoció con el nombre de The Havana Special y posibilitó que Cuba la aprovechara para reafirmarse como importante suministrador del mercado norteamericano. Cruzar el mar sentado cómodamente en un vagón de ferrocarril que antes avanzó sobre la cumbre angosta de una montaña de coral, parece cosa de hadas.

TAMBIEN EN LAS NOVELAS

EL BAR ‘Dos Hermanos’ se ubica frente al muelle de The Havana Special y abrió sus puertas en 1892, lo que lo hace uno de los bares más antiguos de la capital cubana. Se caracterizó por su larga barra de madera dura, incompleta desde que le cercenaron un pedazo a fin de emplazarlo en uno de los bares del hotel Moka, en Las Terrazas.

Aún así, sigue siendo larga. El poeta español Federico García Lorca frecuentó el Dos Hermanos durante su estancia cubana de 1930, y por allí estuvieron asimismo, entre otros, Alejo Carpentier y Enrique Serpa, autor de novelas como Contrabando y La trampa, y de un cuento antológico, Aletas de tiburón.

Y, por supuesto, el inevitable Hemingway, que en la festinada opinión de algunos deambuló por todos los bares y cantinas habaneros, aunque centró su preferencia en el Floridita. En Dos Hermanos, «con pasos torpes que lo conducían a una pequeña pero satisfactoria libertad», entró una tarde Andrés, el protagonista de ‘Fiebre de caballos’ (1988), la novela inicial de Leonardo Padura. Al comienzo bebió lentamente su trago amargo y se dedicó a estudiar a la gente hasta que la cuarta o quinta cerveza lo dejó sin movimientos y empezó a ver neblinosos y deformes a los que lo rodeaban, como si estuviera viendo una película filmada con un grotesco ángulo ancho.

Floridita fue hasta 1959 el bar más famoso de la ciudad, pero Sloppy Joe’s fue siempre el de más ventas. Supuse que el Sloppy Joe’s de Cayo Hueso antecedió a este de la esquina de Zulueta y Ánimas, en La Habana.


El Sloppy habanero se anticipó en 16 años al de Cayo Hueso, que se inauguró en 1934 y tres años después se instalaba en la calle Duval, ubicación que todavía mantiene, mientras que otro bar llamado ‘Capitán Tony’ ocupaba el espacio que el Sloppy original dejaba libre.

‘Capitán Tony’ no tiene la animación del Sloppy ni su hechizo, pero allí se da una situación insólita: muchas de las mujeres que lo visitan se despojan del ajustador y lo cuelgan en las tendederas que cruzan el salón.

Si Padura fijó el bar Dos Hermanos en la literatura, y Hemingway el Floridita en Islas en el golfo, el inglés Graham Greene, aficionado al ron añejo e inventor de cocteles diabólicos, inmortalizó el Sloppy Joe —y también al hotel Sevilla— en su novela ‘Nuestro hombre en La Habana’, llevada además al cine.

Un detalle interesante aporta una guía de 1954 publicada en Estados Unidos que facilitaba a turistas norteamericanos su visita a la Isla: Sloppy Joe’s era frecuentado por visitantes estadounidenses, no por los norteamericanos residentes. La colonia norteamericana en La Habana prefería el bar ‘Mis amigos’, en 7ma. y 42, Miramar, La Habana.

Floridita tuvo fluctuaciones con relación a sus parroquianos. La mayoría de ellos era de origen norteamericano hasta el inicio de la II Guerra Mundial. Durante la conflagración bélica se llenó de cubanos. Los norteamericanos no podían venir a causa de la guerra y los cubanos no podían salir.

Finalizada la guerra, nacionales y visitantes disfrutaron juntos su Daiquirí, que figura en la lista de diez grandes cocteles del mundo.

En 1937, el corresponsal en La Habana de la agencia norteamericana AP dedica una crónica a Constantino Ribalaigua. Refiere que un grupo de amigos conversaba sobre béisbol en uno de los bares del Hotel Nacional cuando uno de ellos preguntó sobre quién podría considerarse el mejor cantinero cubano. Constantino Ribalaigua, respondió el barman que los atendía, aunque la pregunta no le estaba dirigida expresamente. De inmediato, refiere el periodista, uno de los del grupo telefoneó al ‘Sloppy Joe’ y a ‘Prado 86’ y también a los bares de los hoteles Plaza y Sevilla, muy famosos en la época.

Obtuvo la misma respuesta. El reportero visitó a Constantino en Floridita y quedó maravillado. Confesó el barman que sus mejores cocteles eran Daiquirí, Presidente y Pepín Rivero, inspirado en el director-propietario del Diario de la Marina.

El escribidor, que tiene en su archivo las fórmulas de más de 300 cocteles recogidas en bares y cantinas de toda la Isla, no ha podido ver la receta de ese último coctel. No aparece en el recetario del Floridita que Constantino publicó en 1939, cuando Pepin Rivero todavía vivía.

UNA INCÓGNITA

SI ES POSIBLE precisar el origen de muchos cocteles y mencionar a sus creadores por su nombre, el Cuba Libre queda en el misterio. Todavía a fines del siglo XIX no se conocía en Cuba la palabra coctel. La ginebra superaba al ron en el gusto de los bebedores y se hablaba de compuestos, achampanados y meneados.

La intervención militar norteamericana puso una nota de modernidad en los bares cubanos, y ron, refresco de cola y hielo hicieron una mezcla de campeonato. Cesó el coloniaje español, la Isla quedó bajo la égida de Estados Unidos y nació una república mediatizada.



Pero la gente, con una buena dosis de ingenuidad, levantaba su vaso y decía: ‘Cuba Libre’. En 1902 surgía el bar ‘La Florida’ que, con el tiempo, pasó a ser ‘el Floridita’, y existían ya entonces el ‘American Club’, que quebró y reabrió después y la cantina que daba servicio a las tropas norteamericanas destacadas en el campamento de Columbia.

Existía, como ya se dijo, el ‘Dos Hermanos’. Se habla, asimismo, de un bar Americano, que el escribidor no ha podido localizar, si es que existió.

En cualquiera de ellos pudo surgir el Cuba Libre. ‘La Bodeguita del Medio’ entusiasmó a los visitantes. Su fundador, Ángel Martínez, repetía que a los 12 años de edad su padre lo condenó a cadena perpetua detrás de un mostrador. En 1942 compró el establecimiento que entonces se llamaba La Complaciente y que no era más que una bodega de barrio.

Allí su esposa Armenia comenzó a cocinar para unos pocos clientes, entre ellos Felito Ayón, un animal de la noche habanera que se vincula, como impresor, a hitos imprescindibles de la poesía cubana, como la Elegía a Jesús Menéndez, de Nicolás Guillén con dibujos de Carlos Enríquez.

Felito, que tenía su negocio en la misma cuadra de lo que se llamaba ya ‘La Casa Martínez’, decía a sus clientes: «Si no estoy en la imprenta, búscame en la bodega, una bodeguita que está en el medio de la calle». De ahí surgió ‘La Bodeguita del Medio’, algo tan obvio que a nadie se le ocurrió antes. Así se llama este establecimiento desde el 26 de abril de 1950.


Martínez terminó desembarazándose de los víveres y licores habituales en las bodegas y puso unas pocas mesas en el reducido espacio de que disponía, creció la fama de la cocina de Armenia, reforzada luego por las manos prodigiosas de «La China» Silvia Torres, y los mojitos, que adquirieron allí carta de ciudadanía internacional, hicieron el resto.

Por allí ha pasado todo el mundo, es un decir. Al igual que por el bar ‘Vista al Golfo’ del Hotel Nacional, pudieramos con el coctel que lleva el nombre del establecimiento hotelero en la mano, apreciar la extensa galería de fotos de famosos que actualmente adornan sus paredes; clientes todos de la instalación.

Estos son recuerdos de nuestra bella Habana y parte de su historia de Ayer, de Hoy, de Siempre (AV).

AQUELLOS QUE OLVIDAN DE SU HISTORIA, ESTAN CONDENADOS A REPETIRLA.

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OUR FAMOUS COCKTAILS AND BARES OF MY BEAUTIFUL CAPITAL CITY, LA HAVANA. PHOTOS.

Who has not heard of some of our eternal and never forgotten famous Drinks and Bars of my beautiful capital city. Some that were in force during a famous period and others that have been renovated to be a magnet for tourists who visit us.

From the Bar ‘Vista al Golfo’ let’s start with the National cocktail and the Sloppy Joe with its “Cuba Libre” (which left its name abandoned more than 60 years ago in our beloved republic-AV); In Havana there is also the always remembered ‘Bodeguita del Medio’ and the ‘Floridita’ with the Mojito and the Daiquirí, which is imaginable. The no less well-known and visited “Dos Hermanos” offering the drink known as the “Havana Special”. .. it is still a surprise to see the validity of that drink that some call the ‘Cuban Manhattan’, and that we assumed had already been forgotten in the preferences and palates of drinkers, although it is reiterated in the menu of many non-state bars today. .

A mixture whose invention is attributed to Constantino Ribalaigua, a Catalan bartender based in the Cuban capital, who was inspired by a passenger and merchandise transport line that ran the New York-Key West-Havana-New York route.

Agencies/ Wiki/ Lecturas/ Ciro Bianchi/ Extractos/ Excerpts/ Internet Photos/ Arnoldo Varona/ www.TheCubanHistory.com


LOS TINAJONES CAMAGUEYANOS, simbolo y representación lugareña de la region Cubana. * LOS TINAJONES Camagueyanos, symbol and local representation of a Cuban Region. PHOTOS.

Los tinajones de Camagüey son el símbolo de esta region, tambien, llamada “La Ciudad de los tinajones”. Los tinajones llegaron a Cuba en vasijas andaluzas para conservar agua, aceite, vino, etc. La más antigua data de 1760.

Cuenta la historia cubana como describe en 1838 el habanero Antonio Bachiller y Morales los típicos tinajones camagüeyanos cuando visitó la ciudad de Santa María del Puerto del Príncipe.

“No abundan los aljibes; el agua se recoge en hermosas tinajas, colocadas en los patios, por su gran cantidad contendrán 4 ó 6 de ellas la cantidad de agua de un aljibe”.

El tinajón es el símbolo camagüeyano por antonomasia. Constituye la representación lugareña más enraizada. Por ello, a Camagüey se le conoce en toda Cuba como la “ciudad de los tinajones”. El tinajón Camagüeyano tiene antecedentes en la vasija andaluza. Fue la solución con la que alfareros procedentes del sur de España, asentados tempranamente en Puerto Príncipe, trocaron en almacenes de agua los recipientes antes empleados para guardar granos, vinos, aceites y otros líquidos. Aunque los tinajones se elaboraron masivamente en la región Agramontina a partir del siglo XVII, no son privativos de ella. Se hicieron también en otros lugares de Cuba: Trinidad y Sancti Spíritus, las Antillas, Jamaica e, inclusive, en la América del Sur: Chile y Perú, donde se recogió la tradición alfarera de la civilización incaica.

Del barro rojo de la Sierra de Cubitas comenzaron a fabricarse los tinajones desde los años del 1600, según noticias, a pesar de que no hay hoy día ningún tinajón inscrito con fecha tan remota. La más antigua data de 1760. Su producción tuvo el mayor auge en las décadas centrales del siglo XIX. A partir de 1868, con el inicio de las contiendas independentistas, quedó casi cancelada. Se restableció sólo entre 1878 y 1895, para luego cesar por completo. Todo hogar del Camagüey tenía al menos un tinajón.

El agua contenida dentro las frescas paredes era empleada para beber y cocinar, y se hizo brindis acostumbrado a las visitas de propios y extraños. Y muchos de estos terminaban casándose aquí… Por ello antaño y aún hoy suele decirse, en noviazgos y bodas semejantes al galán: ¡Ese tomó agua de tinajón!

HISTORIA DE LOS TINAJONES

En 1900 existían en la ciudad más de 16 mil tinajones. Hoy apenas quedan unos 2 500 de los originales. De uno a otro siglo los tinajones fueron variando la forma.
En esencia siempre quedó un modelo clásico que ha llegado hasta nuestros días. El típico tinajón camagüeyano es aquel de voluminosa panza, líneas geométricas delimitadas y cresta destacada, o amigdaloide.

Distintas anécdotas lo sitúan como escondite propicio para don juanes pueblerinos sorprendidos en pleno romance, en terreno ajeno…

Se dice que en 1875 un soldado mambí visitaba a su hijo enfermo en la ciudad, cerca de la histórica Plaza de San Juan de Dios. Fue delatado y pudo salvarse de ser capturado por los guardias civiles españoles que lo buscaban, escondiéndose dentro de un voluminoso tinajón.

La imaginación de decenas de artesanos jugueteó con el blando barro en disímiles inscripciones y motivos ornamentales. El torno siguió girando generación tras generación. Los maestros alfareros sentaron las bases de la actual cerámica camagüeyana.

En los típicos patios del Camagüey, transpirando humedad de siglos, entre arecas, flores y helechos, todavía vigilan el tiempo los grandes y ventrudos tinajones.

AQUELLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA, ESTAN CONDENADOS A REPETIRLA.

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LOS TINAJONES CAMAGUEYANO, SYMBOL AND LOCAL REPRESENTATION OF A CUBAN REGION. PHOTOS.

The tinajones of Camagüey are the symbol of this region, also called “The City of the tinajones”. The tinajones arrived in Cuba in Andalusian vessels to preserve water, oil, wine, etc. The oldest dates back to 1760.

It tells Cuban history as the Havana native Antonio Bachiller y Morales described the typical Camagüeyan tinajones in 1838 when he visited the city of Santa María del Puerto del Príncipe.

“There are not many cisterns; The water is collected in beautiful jars, placed in the patios, due to their large quantity, 4 or 6 of them will contain the amount of water in a cistern.” The tinajón is the Camagüey symbol par excellence. It constitutes the most rooted local representation. For this reason, Camagüey is known throughout Cuba as the “city of tinajones”. The Camagüeyan tinajón has antecedents in the Andalusian vessel. It was the solution with which potters from southern Spain, who settled early in Port-au-Prince, converted the containers previously used to store grains, wines, oils and other liquids into water warehouses.

Although tinajones were made en masse in the Agramontina region starting in the 17th century, they are not exclusive to it. They were also made in other places in Cuba: Trinidad and Sancti Spíritus, the Antilles, Jamaica and, even, in South America: Chile and Peru, where the pottery tradition of the Inca civilization was collected.

Agencies/ Wiki/ JuanPérezNet/ Extractos/ Excerpts/ Internet Photos/ Arnoldo Varona/ TheCubanHistory.com