LA INDUSTRIA DEL CINE EN CUBA Y SU DESINTEGRACION PAULATINA.
La primera sala construida en La Habana a fin de destinarla especialmente a la exhibición cinematográfica fue el cine Actualidades, en Monserrate entre Ánimas y Neptuno. Se inauguró el 18 de abril de 1906 y, aunque algunos le discuten la primacía, es tal vez el cine en activo más antiguo de América Latina, si bien ha permanecido cerrado durante largos años. Algunos investigadores conceden una antigüedad mayor al cine Floredora, nombrado después Alaska, situado en Calzada del Cerro y Palatino, del que apenas existen referencias y que desapareció hace ya mucho tiempo.
La primera función cinematográfica tuvo lugar en Cuba el 24 de enero de 1897. La hizo posible el francés Gabriel Veyre, agente de la casa Lumière, llegado para promocionar el nuevo invento en la Isla, seis meses después de que lo diera a conocer en México. Hizo la proyección en un local de Prado entre San Rafael y San José, y días después, el 7 de febrero, llevó a cabo la primera filmación en el país. Duró solo un minuto, participó en ella el Cuerpo de Bomberos de La Habana y se tituló Simulacro de incendio.
Otros cines siguieron al Actualidades. Y hubo cines al aire libre; los llamados cines de verano, modalidad que comenzó en julio de 1909 con el Miramar Garden, próximo a la esquina de Prado y Malecón, donde se erigía el hotel Miramar. Años más tarde se inauguraba en Belascoaín, cerca de Cuatro Caminos, la carpa-cine La Tienda Negra, promovida por sus empresarios Santos y Artigas, como espectáculo cinematográfico «al estilo americano». Se expande ese tipo de cine.
En 1923 funcionaban en La Habana unas 50 salas cinematográficas.
Movimiento Moderno.
En lo que a cines se refiere, uno de los mejores exponentes del movimiento moderno en la arquitectura hay que buscarlo en el cine Yara, inaugurado en 1947 con el nombre de Warner y que se llamó después Radiocentro. Imposible dejar de mencionar en esta línea el cine Ambassador, del municipio de Playa, así como La Rampa, para muchos el cine más bonito de la ciudad, el Acapulco, en el Nuevo Vedado, y el Atlantic, en 23 y 12.
Son tres los autocines que se construyeron en La Habana. El de Vento se inauguró en diciembre de 1955 con capacidad para 800 vehículos, en tanto que los dos restantes, el Novia del Mediodía y el de la Marina Tarará, tenían capacidad para 500 automóviles cada uno.
Trece eran, en 1960, los cines habaneros con mayores capacidades. Entre ellos estaba el Astral con 2 400 asientos, el Rodi con 1 887, Payret y América, con 1 800 y 1 775 respectivamente. Actualidades, Alkázar y San Francisco contaban con 1 700 asientos cada uno, Fausto con 1 669 y B’Lisa con 1 656. Radiocentro con 1 650, y Cuatro Caminos con 1 625, en tanto 1600 correspondían al cine Alba.
María Victoria Zardoya y Marisol Marrero relacionan al final del volumen unas 200 salas cinematográficas que aparecieron después de la construcción de Actualidades en 1906. No todas llegaron a nuestros días. Contando grosso modo, resulta que 84 ya no existen, y 31 están cerradas. Sesentidós tienen ahora otra función: almacenes, casas de vecindad, salas de video, sedes de compañías danzarias o teatrales, entre otras, y solo 20 siguen siendo cines.
Escriben las autoras de Los cines de La Habana: «Tenemos la suerte de que más de 80 inmuebles, aunque no funcionen como cines y estén deteriorados, aún existen: rotos, pero sanos; cuarteados, ajados, pero en pie, salvables y recordándonos que, aunque no todos volverán a ser la sala oscura —o los templos de la fantasía, de luces y sombras o la mágica fábrica de sueños, como se les ha llamado—, su valor urbano, arquitectónico e histórico, subsiste. La Habana, en cuanto a cines, es una ciudad única en América Latina, prácticamente un museo de esos palacios del ocio».
THE CINEMA INDUSTRY IN CUBA AND ITS PAULATINE DISINTEGRATION.
The first room built in Havana in order to dedicate it especially to the cinematographic exhibition was the Actualidades cinema, in Monserrate between Ánimas and Neptuno. It was inaugurated on April 18, 1906, and, although some discuss the primacy, it is perhaps the oldest active cinema in Latin America, although it has remained closed for long years. Some researchers grant greater seniority to the Floredora cinema, named after Alaska, located in Calzada del Cerro and Palatino, of which there are hardly any references and that disappeared long ago.
The first cinematographic function took place in Cuba on January 24, 1897. It was made possible by the Frenchman Gabriel Veyre, an agent of the Lumière house, arrived to promote the new invention on the Island, six months after he made it known in Mexico. He made the screening at a local Prado between San Rafael and San José, and days later, on February 7, he made the first filming in the country. It lasted only one minute, the Havana Fire Department participated in it and it was titled, Fire Drill.
Other cinemas followed the News. And there were outdoor cinemas; the so-called summer cinemas, a modality that began in July 1909 with Miramar Garden, near the corner of Prado and Malecón, where the Miramar hotel was erected. Years later, the Tent-black tent, promoted by its entrepreneurs Santos and Artigas, was inaugurated in Belascoaín, near Cuatro Caminos, as a «American-style» film show. That kind of cinema expands.
In 1923 some 50 cinemas were operating in Havana.
Modern movement
As far as cinemas are concerned, one of the best exponents of the modern movement in architecture must be found in the Yara cinema, opened in 1947 under the name of Warner and later called Radiocentro. Impossible to stop mentioning in this line the Ambassador cinema, of the municipality of Playa, as well as La Rampa, for many the most beautiful cinema in the city, the Acapulco, in the New Vedado, and the Atlantic, in 23 and 12.
There are three drive-ins that were built in Havana. The Vento one was inaugurated in December 1955 with a capacity for 800 vehicles, while the remaining two, the Noon Bride and the Tarana Marina, had capacity for 500 cars each.
Thirteen were, in 1960, Havana cinemas with greater capacities. Among them was the Astral with 2,400 seats, the Rodi with 1,887, Payret and América, with 1,800 and 1,775 respectively. Actualities, Alkázar and San Francisco each had 1,700 seats each, Faust with 1,669 and B’Lisa with 1,656. Radiocenter with 1,650, and Cuatro Caminos with 1,625, while 1600 belonged to the Alba cinema.
María Victoria Zardoya and Marisol Marrero relate at the end of the volume some 200 cinemas that appeared after the construction of News in 1906. Not all of them reached our days. Roughly speaking, it turns out that 84 no longer exists, and 31 are closed. Sesentidós now have another function: warehouses, neighborhood houses, video rooms, headquarters of dance or theater companies, among others, and only 20 are still cinemas.
The authors of Los cinemas de La Habana write: «We are fortunate that more than 80 buildings, although they do not work as cinemas and are damaged, still exist: broken, but healthy; quartered, ajados, but standing, salvageable and reminding us that, although not everyone will be the darkroom again – or the temples of fantasy, of lights and shadows or the magical dream factory, as they have been called -, their value urban, architectural and historical, subsists. Havana, in terms of cinemas, is a unique city in Latin America, practically a museum of those leisure palaces ».
Agencies/ RHC/ Lecturas/ Ciro Bianchi/ Extractos/ Excerpts/ Internet Photos/ Arnoldo Varona/ www.TheCubanHistory.com
THE CUBAN HISTORY, HOLLYWOOD.

< THE CINEMA INDUSTRY in Cuba and its Paulatine Desintegration. Photos.






