Regresa a La Habana la Patrona de Cuba
Tras su peregrinación por los municipios de Pinar del Río, la imagen de la Caridad del Cobre, regresó este seis de noviembre a la capital para realizar el último recorrido por toda la Isla, según la convocatoria al recibimiento hecha por el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana, durante un programa especial trasmitido por la televisión cubana.
Con amor, fe y devoción a la ‘Virgen Mambisa’ de la Caridad, dispongámonos a recibirla entre nosotros, destacó el cardenal al anunciar su llegada ese domingo del mes en curso, alrededor de las diez de la mañana, a la playa de Baracoa, cuando se escuchó el repique largo y alegre de las campanas de todas las iglesias habaneras.
Desde la mencionada localidad, continúa el itinerario de la imagen por los municipios para ser venerada en parroquias, hospitales, plazas públicas, centros universitarios y capillas de cementerios, hasta la despedida en Habana Vieja, con una misa final el 30 de diciembre en la Avenida del Puerto, cerca de la Catedral de La Habana donde se hallará el día anterior en medio de ofrendas y homenajes religiosos y culturales.
Asimismo, Ortega refirió que el año 2012 fue declarado jubilar de peregrinaciones al Santuario Nacional Basílica Menor de El Cobre, en Santiago de Cuba, en ocasión del 400 aniversario del hallazgo en 1612 de la imagen flotando sobre una tabla en la bahía de Nipe por dos indios y un negro que buscaban sal.
Seguidamente explicó:
Ese es el motivo de la peregrinación de esta venerada imagen desde el extremo oriental de Cuba hasta el Cabo de San Antonio. Cientos de miles de cubanos la han aclamado a su paso por pueblos y ciudades de nuestro país con profunda fe y devoción, porque María de la Caridad es más que símbolo nacional y patriótico, y recordó que Mariana Grajales bautizó a un hijo con el nombre de Antonio de la Caridad, devenido prócer de la independencia de Cuba.
La ‘Virgen Mambisa’ es llamada tradicionalmente con este nombre al tener en cuenta el pueblo su histórico vínculo a la nación cubana y en particular, al ser idolatrada por los patriotas de las guerras de independencia del siglo XIX. Precisamente, fueron los veteranos mambises quienes el 24 de septiembre de 1915 solicitaron al Papa Benedicto XV que la Caridad del Cobre fuese proclamada Patrona de Cuba, con lo cual tendría efecto “la más justa de las aspiraciones del alma cubana”.
Al respecto el cardenal Ortega observó que la Caridad del Cobre fue declarada Patrona de Cuba el 10 de mayo de 1916 y coronada personalmente por Juan Pablo II el 24 de enero de 1998, durante la visita del Papa al Santuario Nacional de la virgen, en Santiago de Cuba.
Desde que la pequeña y preciosa imagen inició la peregrinación el 8 de agosto de 2010, cuando bajó de la montaña del Cobre, la mayoría de los pobladores de cada una de las 16 provincias cubanas le han rendido tributos hermosos y disímiles. A su paso continúan los poetas dedicándole versos y el público la colma de flores, rezos, vivas y cantos, reunidos en espacio a cielo abierto o dentro de las parroquias.
Entretanto, las autoridades religiosas junto con las gubernamentales preparan un gran acto cultural en la Plaza de la Catedral el próximo 29 de diciembre, víspera del retorno de la imagen al Santuario Nacional. De ahí que las palabras del cardenal cubano pronunciadas en Mayabeque adquieran una especial atención y animen las siguientes citas:
Esta peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre está mostrando que Cuba vive una primavera de fe: los tiempos de extraños disimulos, de temores y repliegues han terminado. Hay que ver las facilidades de todo orden y el buen espíritu de colaboración de todas las autoridades para preparar esta acogida a la virgen, aquí en Madruga y en esta provincia de Mayabeque.
En esta hora de nuestra historia nacional, necesitada de muchos cambios, muchas cosas han comenzado ya a cambiar (…). Pidamos también con insistencia a nuestra Patrona por esos cambios necesarios en nuestro país, para que todos concurran pronto al bien de nuestro pueblo cubano.
Queridos hermanos y hermanas: La Virgen de la Caridad está entre nosotros: mírenla, récenle, pidan por los suyos, por los que están aquí y por los que están fuera de Cuba, pidan salud, paz y tranquilidad para todos, pero pidan también que crezca la fe de sus familias (…) Pidan por las familias, por el fortalecimiento de la familia en Cuba.
La imagen hallada hace 400 años en la bahía de Nipe, flotando sobre una tabla con la inscripción: “Yo soy la Virgen de la Caridad”, desde aquel instante comenzó a ser venerada por indios, negros esclavos o libres, y los criollos en general.
Primero estuvo colocada en un humilde altar de la capilla del hospital en las minas del cobre, donde los pobres podían venerarla. Años más tarde, un ciclón destruyó la ermita existente en aquel cerro, y fue construida otra para la cual fue trasladada la virgen de la Caridad, sitio donde en el siglo XX por último se le edificó el Santuario Nacional, una bellísima obra del patrimonio cubano.
La construcción del primer sagrado recinto dedicado a la virgen de Cuba, se terminó en 1679, al que llegaban los peregrinos devotos. La imagen fue hecha de madera hasta la cintura con 6 varillas para sostenerla. Su cabeza está realizada con pasta vegetal o de maíz.
En la mano izquierda tiene al niño Jesús y en la derecha porta una cruz (aunque hay dudas sobre la existencia de la cruz en el agujero hallado en tal mano de la imagen primitiva, el cual fue mandado a tapar por el ermitaño Melchor de los Remedios). No obstante, debido al hueco, durante mucho tiempo fue llamada la virgen manirrota.
Por otro lado, los pintores no siempre han dibujado al niño en la mano izquierda, pues a veces lo vemos ocupando la derecha donde debió estar la cruz.
La cara de la Patrona de Cuba es de color cobrizo tenue y de acuerdo con un antiguo dibujo tuvo en la frente un diamante, cuya piedra se desconoce si ya la exhibía al ocurrir su hallazgo. Cierto es que la ostentaba al producirse la destrucción de la imagen casi por completo, con motivo del robo de 1899.
Hacia 1766, en la base de la imagen fue insertada una semiluna invertida o sea con las puntas hacia abajo. Solamente con observar tal detalle, es decir: la semiluna inversa a los pies de la virgen, los cubanos distinguen a la Caridad del Cobre de cualquier otra imagen mariana, que tienen en la base a la semiluna pero con las puntas hacia arriba.
Los datos anteriormente ofrecidos, que distinguen a la Caridad del Cobre de otras vírgenes marianas, han sido publicados en la revista Palabra Nueva, de la Arquidiócesis de La Habana (septiembre/2011) por Nelson O. Crespo Roque, en la sección Segmento, donde el autor apoya la exposición a través de una amplia fuente documental y resalta con firmeza:
No fue la metrópoli española, no fue el Patronato Regio, ni mucho menos la Iglesia Católica, quienes impusieron a los cubanos la veneración a la Virgen de la Caridad del Cobre, sino todo lo contrario: fue el pueblo quien interiorizó, hizo suya e ‘impuso’ esa veneración. Bástenos retornar al inicio (cita la conferencia pronunciada en el VI Encuentro Nacional de Historia, 10 de junio de 2011, titulada Iglesia Católica y nacionalidad cubana), y ver que serán los veteranos de nuestras Guerras de Independencia, y no la iglesia, quienes piden a la Sede Apostólica que la Virgen de la Caridad del Cobre fuera declarada Patrona de Cuba, sabedores que bajo su maternal manto se resumían las aspiraciones más nobles de todos los cubanos.
Sources: Cubarte/ÁngelaOramas/ InternetPhotos/TheCubanHistory.com

En la Habana la Caridad del Cobre

